Adaptación a la obra: El príncipe rana (4 personajes)

Adaptación escolar de El príncipe rana, con un toque de fantasía y ternura. Una princesa, una promesa olvidada y una rana muy especial protagonizan esta historia clásica.

Título de la obra: El príncipe rana

Autor: Hermanos Grimm
Adaptación a la obra: Georgina Gimenez

Personajes:

  1. Narrador/a
  2. Princesa
  3. Rana / Príncipe
  4. Rey

Acto I:

Ambientación: El escenario representa los jardines del palacio. Puede haber un banco, algunas flores y un estanque imaginario o simbólico. La princesa lleva una bola dorada, que será el objeto más importante de esta escena.

Narrador/a:
En una tierra muy lejana vivía una princesa que tenía muchas cosas hermosas, pero su posesión favorita era una pequeña bola dorada.

(Entra la PRINCESA jugando alegremente con la bola.)

Princesa:
¡Qué bonita brilla con el sol!
Es mi tesoro favorito.

Narrador/a:
Una tarde, mientras jugaba en los jardines del palacio, lanzó su bola tan alto… que la perdió de vista.

Princesa:
¡Oh, no!

Narrador/a:
La bola cayó al suelo, rodó sin detenerse y fue a parar al estanque.

Princesa:
¡Mi bola dorada!
¡Se ha hundido!
¿Cómo voy a recuperarla?

(La PRINCESA se sienta a llorar. Aparece la RANA.)

Rana:
¿Por qué lloras, bella princesa?

Princesa:
Mi bola dorada cayó al estanque.
Es mi objeto más querido y ya no podré recuperarla.

Rana:
Tal vez yo pueda ayudarte.

Princesa:
¿De verdad?
¡Te daré mis joyas, oro y vestidos si me la devuelves!

Rana:
No quiero joyas, ni oro, ni vestidos.
Solo quiero que me dejes comer de tu plato y dormir en tu habitación.

Princesa:
(Con desagrado.)
¿Tú? ¿En mi plato y en mi habitación?

Rana:
Sí. Eso es lo que deseo.

Princesa:
(Después de pensarlo.)
Está bien, lo prometo.
Pero tráeme mi bola dorada.

Narrador/a:
La rana se sumergió en el estanque y, al poco tiempo, regresó con la bola dorada.

Princesa:
¡Mi bola!
¡Gracias!

Narrador/a:
La princesa tomó su pelota y salió corriendo hacia el palacio, olvidando por completo su promesa.

Rana:
¡Espera!
¡No te olvides de mí!

Acto II:

Ambientación: El escenario representa una sala del palacio. Puede haber una mesa, una silla grande para el rey y un espacio que simbolice la entrada del castillo.

(Entran el REY y la PRINCESA.)

Rey:
Hija, ¿por qué estás tan callada esta mañana?

Princesa:
Por nada, padre.

(Se escucha un golpe en la puerta.)

Rana:
(Desde afuera.)
¡Princesa!
¡Ábreme! He venido a reclamar lo prometido.

Princesa:
(Asustada.)
¡Es la rana!

Rey:
¿La rana?
¿Qué promesa le has hecho?

Princesa:
Le prometí que comería de mi plato y dormiría en mi habitación si me devolvía mi bola dorada.

Rey:
Entonces debes cumplir tu palabra.
Una promesa es una promesa.

Princesa:
Pero, padre…

Rey:
No hay peros.
Si diste tu palabra, debes respetarla.

(La PRINCESA abre la puerta. Entra la RANA.)

Rana:
Buenos días, princesa.
He venido a quedarme contigo, tal como prometiste.

Princesa:
(De mala gana.)
Está bien… pasa.

Narrador/a:
Y así fue como la rana entró al palacio.

Rana:
Ahora quiero comer de tu plato.

Princesa:
(Resignada.)
Está bien.

Narrador/a:
La rana comió del plato de la princesa. Más tarde, cuando llegó la noche, la rana volvió a hablar.

Rana:
Ahora quiero dormir en tu habitación.

Princesa:
¡Eso es demasiado!

Rey:
Hija, debes cumplir tu promesa hasta el final.

Narrador/a:
La princesa, muy molesta, no tuvo más remedio que obedecer.

Acto III:

Ambientación: El escenario representa la habitación de la princesa. Puede haber una cama simbólica o una silla con una manta para indicar el dormitorio. La atmósfera debe ser de fastidio al principio y de sorpresa al final.

(La PRINCESA entra con la RANA.)

Princesa:
No puedo creer que tenga que compartir mi habitación contigo.

Rana:
Solo pido lo que prometiste.

Narrador/a:
Pasó una noche, luego otra y finalmente una tercera. La princesa estaba cada vez más cansada de la presencia de la rana.

Princesa:
¡Ya no aguanto más!

Narrador/a:
En un momento de enojo, la princesa tomó a la rana y la arrojó al suelo.

Rana:
¡Espera!
Si me das un beso, desapareceré para siempre.

Princesa:
(Asqueada.)
¡Qué idea tan horrible!

Rana:
Es la única manera.

Narrador/a:
La princesa, queriendo acabar de una vez con todo aquello, se acercó con mucho desagrado y besó a la rana.

(La PRINCESA da un beso. La RANA se aparta. Puede salir un instante o girar sobre sí misma para transformarse en PRÍNCIPE.)

Narrador/a:
De pronto, una nube de humo blanco llenó la habitación… y la rana desapareció.

(Entra o se descubre el PRÍNCIPE.)

Princesa:
¡¿Quién eres tú?!

Príncipe:
Soy un príncipe.
Una bruja malvada me había condenado a vivir convertido en rana.
Tu beso rompió el hechizo.

Princesa:
Entonces… ¿todo esto era una maldición?

Príncipe:
Sí.
Y gracias a ti, ahora soy libre.

(Entra el REY.)

Rey:
¡Qué maravilla!
La rana era en realidad un príncipe.

Narrador/a:
La princesa y el príncipe se hicieron grandes amigos. Y con el paso del tiempo, esa amistad se convirtió en amor.

Princesa:
Al final comprendí que no todo es lo que parece.

Príncipe:
Y yo jamás olvidaré que cumpliste tu promesa.

Narrador/a:
Años después, la princesa y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.

Todos:
¡Fin!

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