
Título de la obra: El príncipe rana
Autor: Hermanos Grimm
Adaptación a la obra: Georgina Gimenez
Personajes:
- Narrador/a
- Princesa
- Rana / Príncipe
- Rey
Acto I:
Ambientación: El escenario representa los jardines del palacio. Puede haber un banco, algunas flores y un estanque imaginario o simbólico. La princesa lleva una bola dorada, que será el objeto más importante de esta escena.
Narrador/a:
En una tierra muy lejana vivía una princesa que tenía muchas cosas hermosas, pero su posesión favorita era una pequeña bola dorada.
(Entra la PRINCESA jugando alegremente con la bola.)
Princesa:
¡Qué bonita brilla con el sol!
Es mi tesoro favorito.
Narrador/a:
Una tarde, mientras jugaba en los jardines del palacio, lanzó su bola tan alto… que la perdió de vista.
Princesa:
¡Oh, no!
Narrador/a:
La bola cayó al suelo, rodó sin detenerse y fue a parar al estanque.
Princesa:
¡Mi bola dorada!
¡Se ha hundido!
¿Cómo voy a recuperarla?
(La PRINCESA se sienta a llorar. Aparece la RANA.)
Rana:
¿Por qué lloras, bella princesa?
Princesa:
Mi bola dorada cayó al estanque.
Es mi objeto más querido y ya no podré recuperarla.
Rana:
Tal vez yo pueda ayudarte.
Princesa:
¿De verdad?
¡Te daré mis joyas, oro y vestidos si me la devuelves!
Rana:
No quiero joyas, ni oro, ni vestidos.
Solo quiero que me dejes comer de tu plato y dormir en tu habitación.
Princesa:
(Con desagrado.)
¿Tú? ¿En mi plato y en mi habitación?
Rana:
Sí. Eso es lo que deseo.
Princesa:
(Después de pensarlo.)
Está bien, lo prometo.
Pero tráeme mi bola dorada.
Narrador/a:
La rana se sumergió en el estanque y, al poco tiempo, regresó con la bola dorada.
Princesa:
¡Mi bola!
¡Gracias!
Narrador/a:
La princesa tomó su pelota y salió corriendo hacia el palacio, olvidando por completo su promesa.
Rana:
¡Espera!
¡No te olvides de mí!
Acto II:
Ambientación: El escenario representa una sala del palacio. Puede haber una mesa, una silla grande para el rey y un espacio que simbolice la entrada del castillo.
(Entran el REY y la PRINCESA.)
Rey:
Hija, ¿por qué estás tan callada esta mañana?
Princesa:
Por nada, padre.
(Se escucha un golpe en la puerta.)
Rana:
(Desde afuera.)
¡Princesa!
¡Ábreme! He venido a reclamar lo prometido.
Princesa:
(Asustada.)
¡Es la rana!
Rey:
¿La rana?
¿Qué promesa le has hecho?
Princesa:
Le prometí que comería de mi plato y dormiría en mi habitación si me devolvía mi bola dorada.
Rey:
Entonces debes cumplir tu palabra.
Una promesa es una promesa.
Princesa:
Pero, padre…
Rey:
No hay peros.
Si diste tu palabra, debes respetarla.
(La PRINCESA abre la puerta. Entra la RANA.)
Rana:
Buenos días, princesa.
He venido a quedarme contigo, tal como prometiste.
Princesa:
(De mala gana.)
Está bien… pasa.
Narrador/a:
Y así fue como la rana entró al palacio.
Rana:
Ahora quiero comer de tu plato.
Princesa:
(Resignada.)
Está bien.
Narrador/a:
La rana comió del plato de la princesa. Más tarde, cuando llegó la noche, la rana volvió a hablar.
Rana:
Ahora quiero dormir en tu habitación.
Princesa:
¡Eso es demasiado!
Rey:
Hija, debes cumplir tu promesa hasta el final.
Narrador/a:
La princesa, muy molesta, no tuvo más remedio que obedecer.
Acto III:
Ambientación: El escenario representa la habitación de la princesa. Puede haber una cama simbólica o una silla con una manta para indicar el dormitorio. La atmósfera debe ser de fastidio al principio y de sorpresa al final.
(La PRINCESA entra con la RANA.)
Princesa:
No puedo creer que tenga que compartir mi habitación contigo.
Rana:
Solo pido lo que prometiste.
Narrador/a:
Pasó una noche, luego otra y finalmente una tercera. La princesa estaba cada vez más cansada de la presencia de la rana.
Princesa:
¡Ya no aguanto más!
Narrador/a:
En un momento de enojo, la princesa tomó a la rana y la arrojó al suelo.
Rana:
¡Espera!
Si me das un beso, desapareceré para siempre.
Princesa:
(Asqueada.)
¡Qué idea tan horrible!
Rana:
Es la única manera.
Narrador/a:
La princesa, queriendo acabar de una vez con todo aquello, se acercó con mucho desagrado y besó a la rana.
(La PRINCESA da un beso. La RANA se aparta. Puede salir un instante o girar sobre sí misma para transformarse en PRÍNCIPE.)
Narrador/a:
De pronto, una nube de humo blanco llenó la habitación… y la rana desapareció.
(Entra o se descubre el PRÍNCIPE.)
Princesa:
¡¿Quién eres tú?!
Príncipe:
Soy un príncipe.
Una bruja malvada me había condenado a vivir convertido en rana.
Tu beso rompió el hechizo.
Princesa:
Entonces… ¿todo esto era una maldición?
Príncipe:
Sí.
Y gracias a ti, ahora soy libre.
(Entra el REY.)
Rey:
¡Qué maravilla!
La rana era en realidad un príncipe.
Narrador/a:
La princesa y el príncipe se hicieron grandes amigos. Y con el paso del tiempo, esa amistad se convirtió en amor.
Princesa:
Al final comprendí que no todo es lo que parece.
Príncipe:
Y yo jamás olvidaré que cumpliste tu promesa.
Narrador/a:
Años después, la princesa y el príncipe se casaron y vivieron felices para siempre.
Todos:
¡Fin!