Adaptación a la obra: Aladino y la lámpara maravillosa (8 personajes)

Adaptación escolar de Aladino y la lámpara maravillosa en 3 actos. Una historia llena de magia, peligros y valentía, perfecta para representar con niños en la escuela.

Título de la obra: Aladino y la lámpara maravillosa

Autor: Basado en un cuento tradicional
Adaptación a la obra: Georgina Gimenez

Personajes:

  1. Narrador/a
  2. Aladino
  3. Madre de Aladino
  4. Hechicero
  5. Genio del anillo
  6. Genio de la lámpara
  7. Sultán
  8. Princesa

Acto I:

Ambientación: El escenario puede dividirse en dos espacios: la humilde casa de Aladino y un lugar apartado que representa el bosque o la montaña. Se puede usar una lámpara, un anillo y algunos gestos teatrales para sugerir la cueva mágica.

Narrador/a:
Había una vez un joven llamado Aladino. Era alegre, soñador y de buen corazón… pero también bastante perezoso.

Madre:
¡Aladino! Otra vez vienes de jugar. Hijo, necesitamos trabajar.

Aladino:
Ya lo sé, madre… mañana empiezo. Hoy solo quería divertirme un rato más.

Narrador/a:
Y así pasaban los días, hasta que una tarde apareció un extraño muy elegante.

(Entra el HECHICERO.)

Hechicero:
¿Tú eres Aladino? ¡Qué alegría encontrarte! Yo fui amigo de tu difunto padre.

Aladino:
¿De verdad?

Hechicero:
Claro que sí. Y quiero ayudarte. Puedo convertirte en un hombre rico e importante.

Madre:
(Desconfiada.)
Nunca había oído hablar de usted.

Hechicero:
He viajado por tierras lejanas durante muchos años. Déjeme llevar al muchacho conmigo un solo día. Le enseñaré el camino de la fortuna.

Narrador/a:
La madre, con esperanza, aceptó. Al día siguiente, el hombre llevó a Aladino a un lugar apartado.

(El HECHICERO hace como si encendiera una fogata y arrojara polvo mágico.)

Hechicero:
¡Observa bien!

Narrador/a:
De pronto, la tierra se abrió y apareció una entrada secreta.

Aladino:
¡Qué miedo! ¿Qué es eso?

Hechicero:
Nada que temer, sobrino. Toma este anillo. Te protegerá.
Baja por esa escalera, entra en la cueva y tráeme una vieja lámpara que encontrarás allí.

Aladino:
¿Solo una lámpara vieja?

Hechicero:
Sí. Pero date prisa.

Narrador/a:
Aladino descendió temblando. A los pocos segundos encontró la lámpara y la tomó. Cuando iba a salir, escuchó la voz del hechicero.

Hechicero:
(En voz baja, creyéndose solo.)
En cuanto me entregue la lámpara, lo dejaré encerrado para siempre.

Aladino:
(Deteniéndose.)
¡Así que ese era tu plan!

Hechicero:
¡Dame la lámpara ahora mismo!

Aladino:
¡No! Primero ayúdame a salir.

Hechicero:
¡Entrégamela!

Aladino:
¡No!

Narrador/a:
Furioso, el hechicero cerró la entrada de la cueva y dejó a Aladino atrapado.

Aladino:
¡Madre! ¡Ayuda!
(Se arrodilla.)
¿Qué voy a hacer ahora?

(Se frota las manos y sin querer roza el anillo.)

(Entra el GENIO DEL ANILLO.)

Genio del anillo:
¡Soy el genio del anillo! ¿Qué deseas?

Aladino:
(Asustado.)
¡Quiero salir de aquí! ¡Llévame a mi casa!

Genio del anillo:
Así será.

Narrador/a:
Y en un instante, Aladino desapareció de la cueva y regresó a su hogar.

Madre:
¡Hijo! ¡Pensé que no volverías!

Aladino:
Madre… no imaginas lo que me ha pasado.


Acto II:

Ambientación: El escenario representa primero la casa de Aladino y luego el palacio del sultán. Con pocos elementos puede sugerirse el cambio: una silla grande para el trono, una tela brillante o un cofre para las joyas.

Narrador/a:
Ya en casa, Aladino le contó todo a su madre. Pero ambos seguían preguntándose por qué aquel hombre deseaba tanto una lámpara vieja y sucia.

Aladino:
No entiendo qué tiene de especial.

Madre:
Está tan sucia que da pena verla.

Narrador/a:
Entonces Aladino comenzó a limpiarla.

(Aladino frota la lámpara. Aparece el GENIO DE LA LÁMPARA.)

Genio de la lámpara:
¡Soy el genio de la lámpara! Pídeme lo que quieras.

Madre:
(Asustada.)
¡Ay!

Aladino:
¡Entonces… tráenos comida! ¡Y buena comida!

Genio de la lámpara:
Concedido.

Narrador/a:
En un instante apareció un gran banquete. Desde ese día, Aladino y su madre ya no pasaron necesidades.

Madre:
Hijo… esta lámpara ha cambiado nuestra suerte.

Narrador/a:
Tiempo después, Aladino vio a la princesa y quedó profundamente enamorado.

(Entra la PRINCESA. Puede cruzar el escenario con elegancia.)

Aladino:
¿Quién es ella?

Narrador/a:
La hija del sultán.

Aladino:
Madre, quiero casarme con ella.

Madre:
¡Aladino! Eso no es tan sencillo.

Aladino:
Con la ayuda del genio, lo intentaré.

Narrador/a:
Entonces pidió un cofre lleno de joyas y su madre fue al palacio.

(Entra el SULTÁN.)

Madre:
Majestad, mi hijo Aladino le envía este presente y pide la mano de la princesa.

Sultán:
(Asombrado.)
¡Qué joyas tan hermosas!
Pero si desea casarse con mi hija, deberá demostrarme que puede darle una vida digna.

Narrador/a:
Aladino envió aún más riquezas. El sultán, satisfecho, aceptó el matrimonio.

Sultán:
Si tu hijo es tan generoso como parece, tendrá mi consentimiento.

Narrador/a:
Y así, Aladino y la princesa se casaron. Todo parecía perfecto… pero el hechicero seguía vivo.

(Entra el HECHICERO aparte.)

Hechicero:
Así que la lámpara está en el palacio…
No tardará en volver a ser mía.

Narrador/a:
Disfrazado de mercader, fue hasta el palacio gritando por las calles:

Hechicero:
¡Cambio lámparas viejas por nuevas!
¡Cambio lámparas viejas por nuevas!

Princesa:
(Asomándose.)
Qué hombre tan extraño…
Tenemos una lámpara vieja y fea guardada por aquí. La cambiaré por una nueva.

Narrador/a:
La princesa no sabía que esa lámpara era mágica. En cuanto se la entregó, el hechicero la frotó.

(Entra el GENIO DE LA LÁMPARA.)

Genio de la lámpara:
¿Qué ordenas, amo?

Hechicero:
Llévate este palacio y a la princesa a una tierra muy lejana.

Genio de la lámpara:
Así será.

Narrador/a:
Y el palacio desapareció.

(El escenario queda vacío o con gesto de sorpresa.)

Aladino:
(Entrando.)
¿Qué ocurrió aquí?
¿Dónde está mi palacio?
¿Dónde está la princesa?

Narrador/a:
Aladino comprendió enseguida que el hechicero había regresado.


Acto III:

Ambientación: Puede sugerirse primero un lugar vacío o la orilla de un río, y luego una sala del palacio lejano. No hace falta escenografía compleja: la narración y los movimientos pueden recrear el viaje, la torre y el regreso final.

Aladino:
Lo he perdido todo…

(Se tapa el rostro y se frota las manos. Aparece el GENIO DEL ANILLO.)

Genio del anillo:
Has vuelto a llamarme. ¿Qué deseas?

Aladino:
¡Quiero que me devuelvas a la princesa y al palacio!

Genio del anillo:
No puedo hacerlo. Solo el genio de la lámpara tiene ese poder.
Pero sí puedo llevarte hasta donde están.

Aladino:
¡Hazlo ahora mismo!

Narrador/a:
Y en un instante, Aladino fue transportado a una tierra lejana. Allí encontró a la princesa en una torre del palacio.

Princesa:
¡Aladino! ¡Sabía que vendrías!

Aladino:
¿Dónde está la lámpara?

Princesa:
El hechicero la lleva siempre con él.

Aladino:
Entonces escucha bien. Debemos engañarlo.

Narrador/a:
Esa noche, la princesa invitó al hechicero a beber.

(Entra el HECHICERO.)

Princesa:
Hoy pareces muy contento.

Hechicero:
He ganado al fin.

Princesa:
Entonces celebremos. Bebe esto.

Narrador/a:
La bebida lo hizo caer en un sueño profundo.

Hechicero:
(Adormecido.)
La lámpara… es mía… solo mía…

(Se duerme. La PRINCESA toma la lámpara y se la entrega a ALADINO.)

Princesa:
Aquí está.

Aladino:
Por fin.

(Frota la lámpara. Aparece el GENIO DE LA LÁMPARA.)

Genio de la lámpara:
¿Qué ordenas, amo?

Aladino:
Llévanos de regreso con el palacio a nuestra tierra… y deja al hechicero aquí.

Genio de la lámpara:
Concedido.

Narrador/a:
Y antes de un abrir y cerrar de ojos, Aladino, la princesa y el palacio regresaron a su hogar.

(Entra el SULTÁN.)

Sultán:
¡Mi hija! ¡El palacio ha vuelto!

Princesa:
Gracias a Aladino.

Aladino:
Y gracias también al valor de la princesa.

Narrador/a:
Desde entonces, Aladino comprendió que la verdadera grandeza no estaba en la riqueza, sino en el valor, la lealtad y el buen corazón.

Sultán:
Que así sea en este reino.

Princesa:
Y también fuera de él.

Todos:
¡Fin!

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