Obra de teatro para 4 personajes. La misma nos deja una gran reflexión acerca de la importancia de hacer valer nuestros derechos y actuar de manera asertiva con os demás.



OBRA SOBRE LOS DERECHOS

Título: “Exigiendo mis derechos”

Autora: Clara Pérez

4 personajes:

  1. Empleada: Encargada del cobro e información.
  2. Cliente 1: Tranquilo, sumiso y callado.
  3.  Cliente 2: Violenta y altanera.
  4. Cliente 3: Asertiva y capaz de exigir lo que merece.

Ambientación: Oficina de cobro y reclamos.


Introducción: 3 clientes esperan en una oficina para hacer el reclamo por mal servicio y la empleada responde a cada uno según su comportamiento.

Cliente 1 (acercándose tímidamente a la empleada): Buenos días señorita, hace más de un mes que nuestro servicio de internet  no funciona, a mí me apena muchísimo tener que molestarla, pero me gustaría saber ¿Qué pasó? ¿Y cuándo van a solucionarlo?

Empleada (respondiendo de manera grosera): Esta es la cuarta vez que repito lo mismo; yo no sé señor, hay problemas y los técnicos están trabajando en eso, tienen que esperar, no podemos solucionarle eso hoy, y que vengan aquí a cada rato entorpece, no ayuda.

Cliente 2 (siendo tan altanera como la empleada): ¿Y tienes que gritar para decir eso? Aquí los que pagamos somos nosotros, así que tu baja la voz, que si tú sabes gritar yo también. Me vas explicando que es lo que pasa con el servicio que para eso te pagan, no para que te comas a la gente por venir a preguntar.

Empleada: Baje la voz señora, que así no puedo atenderla, yo no estoy aquí para escuchar gritos y lamentos, así que salga que ya les dije que no los puedo ayudar.

Cliente 2: Yo no voy a salir de aquí hasta que tu no me des una solución, y grito lo que me dé la gana, a ti te pagan para atenderme, a mí no me pagan para aguantarte, así que ubícate.

Empleada: Bueno, a mi nadie me va a venir a gritar, no puedo atender a nadie más gracias a la señora altanera, no hay más información. El que va a cancelar que lo haga y los reclamos para otro día.

Cliente 3 (hablando de manera seria, pero sin gritos): Hazme el favor, esto es una oficina de reclamos y tu deber es dar la información…

Empleada (gritando): Señora ya dije…

Cliente 3: Baja la voz que te escucho sin gritos. Vamos a sacar la educación a flote ¿te parece? Entiendo, si no estás capacitada para dar la información, es difícil que puedas solucionarlo, entonces debe existir alguien más capacitado supongo. Me llamas por favor a tu superior para que nos explique el problema del servicio y de una vez nos diga porque ponen a atender a un empleado que no sabe cómo solucionar.

Empleada (bajando el tono): Si estoy capacitada para solucionar señora, no necesitamos llamar a un superior.

Cliente 3: Que bueno, entonces, si estas capacitada, tu cumples tu deber de informar y yo mi derecho de ser informada, así aligeramos y la fila no se hace más larga, nos dejas satisfechos a los tres y no tenemos que ir a instancias mayores ¿es posible?

Empleada (abochornada y hablando de manera más amable, aunque forzada): Estamos presentando problemas con el cableado, se está trabajando en eso, por ahora no podremos decirles exactamente cuanto tiempo se llevará eso.

Cliente 3: Muy bien, y siendo que no están prestando el servicio ¿debemos seguir pagando?

Empleada: Si llena el formulario de reclamo, le suspenden el pago hasta restablecer el servicio.

Cliente 3: ¿y no podías decir eso? ¿Ibas a cobrar el mes sabiendo que no se debe?, ¿nos das los formularios para evitar el pago de la manera legal por favor?

Empleada (extendiendo el formulario a cada uno de los clientes): Si señora

Los clientes llenan el formulario y lo entregan

Cliente 3: ¿Ves que no es tan difícil cumplir con tu deber? Los clientes tienen derechos y hay quienes si saben exigirlos, gracias por tu atención.

La empleada se queda sin responder mientras mira la cliente 3 salir de la oficina.

  FIN

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