
Título de la obra: «Diario de un alumno cansado»
Edad recomendada: 7 a 11 años
Duración: 3 a 4 minutos
Personajes: 1 niño o 1 niña
Escenografía: una mochila, una silla y un cuaderno
ALUMNO/A
(Entra arrastrando la mochila. La deja en el suelo con mucho esfuerzo.)
Hola. Vengo a presentar una queja muy seria.
(Mira al público.)
No es por la comida sana. Tampoco por acostarse temprano.
(Señala la mochila.)
Es por esto.
Mi mochila.
Antes era una mochila normal. Pequeña. Tranquila. Inofensiva.
Pero un día empezó a cambiar.
Primero metieron un cuaderno.
Después otro.
Luego el libro de Lengua.
Luego el de Matemáticas.
Luego el de Sociales.
Luego el estuche.
Luego la flauta.
Luego la botella de agua.
Luego la merienda.
(Pausa.)
Yo no quiero acusar a nadie… pero creo que dentro de poco me van a pedir que meta también una silla, una lámpara y medio colegio.
Mi madre siempre dice:
(Imitando.)
“No pesa tanto.”
¡Claro! Porque ella la mueve de la mesa al sofá.
Yo la llevo desde mi casa hasta la escuela.
A veces no voy caminando.
A veces voy sobreviviendo.
Y en clase pasa algo todavía peor. La maestra dice:
(Imitando voz seria.)
“Saquen el cuaderno rojo.”
Yo saco el rojo.
“Ahora el azul.”
Saco el azul.
“Ahora el grande.”
Saco el grande.
“Ahora guarden todo.”
(Indignado/a.)
¿Guardar todo? ¡Pero si he tardado medio día en encontrarlo!
Lo peor es cuando llego a casa, dejo la mochila, respiro profundo y pregunto:
(Muy esperanzado/a.)
“¿Ya terminé?”
Y entonces aparece la frase más peligrosa del planeta:
(Con dramatismo.)
“Te faltan los deberes.”
Yo no digo que estudiar esté mal.
Estudiar está bien.
Aprender está bien.
Pero mi espalda también tiene sentimientos.
Mis hombros están cansados.
Ayer el hombro izquierdo me dijo:
(Imitando voz débil.)
“Yo así no sigo.”
Y el derecho pidió vacaciones.
Por eso he pensado una solución perfecta.
A partir de mañana, todas las mochilas tendrán ruedas, motor, frenos y bocina.
Y si eso no se puede, entonces propongo una nueva asignatura:
(Con orgullo.)
Descanso Aplicado.
Primer tema: cómo sobrevivir al lunes.
Segundo tema: cómo abrir la mochila sin perder un brazo.
Y tercer tema, el más importante de todos:
el valor científico del recreo.
(Toma la mochila con esfuerzo.)
Bueno, me voy.
Y si alguien encuentra mis hombros por el camino…
que me avise.
(Sale arrastrando la mochila.)