Esta es una obra de teatro para 4 personajes. La misma nos muestra lo importante de priorizar el bien de los hijos, aún a costa de tener que hacer sacrificios.



Obra sobre las necesidades de los niños

Título: “Por el bien de nuestro hijo”

Autora: Silvina Carrasco

4 Personajes:

  1. Agustín: Es un nene de 6 años.
  2. Alicia: Mamá de Agustín.
  3. Manuel: Papá de Agustín.
  4. Pediatra: Mujer de unos 46 años. Es un poco intimidante por su forma seria y directa de hablar.

ACTO I

Personajes que intervienen en este acto: Alicia, Manuel y Agustín.


Escenario: Entrada de una casa.

Introducción: Los padres de Agustín están divorciados hace muchos años. Aún así, la relación entre ambos sigue siendo muy tensa y con muchos rencores de por medio y eso afecta mucho al niño.

Durante la escena Agustín no dice nada. Solo escucha triste mientras sus padres hablan.

(Alicia abre la puerta, Manuel entra y los tres se quedan en la entrada.)

–Alicia: Otra vez tarde Manuel, una hora tarde.

–Manuel: Tuve un problema en el trabajo.

–Alicia: Sí, claro, el cuento de siempre. Hace seis años que te surgen problemas para venir a buscar a tu hijo a tiempo.

–Manuel: Hace seis años que escucho tus reclamos y todavía no me acostumbro. ¿Cómo haces para vivir siempre tan amargada, mujer?.

–Alicia: Eso ya no es asunto tuyo. Mejor ocúpate de cumplir con lo que te corresponde.


–Manuel: ¡Gracias a Dios que ya no tengo que soportarte!

–Alicia: Hijo, por favor, recuérdale a tu padre que tienes que regresar a las 8. Seguramente se le olvida, como se le olvida todo.

(Agustín agacha la cabeza.)

–Manuel: Vamos hijo, por hoy vas a descansar del mal humor de tu madre.

(Manuel y Agustín salen por la puerta.)

ACTO II

Personajes que intervienen en este acto: Alicia, Manuel y la Pediatra.


Escenario: Consultorio de la pediatra: un escritorio con una silla de un lado y dos sillas del otro lado, una camilla y juguetes en un rincón.

(La Pediatra está sentada en su silla, enfrentada a ella, está sentada Alicia. Manuel golpea la puerta y se asoma al consultorio.)

–Manuel: Permiso, disculpe, vine apenas pude.

–Pediatra: ¿El papá?

–Manuel: Sí.

–Pediatra: Tome asiento por favor.

(Manuel se sienta.)

–Pediatra: Bueno, entonces, ¿Agustín estaba en su casa cuando se descompensó?

–Alicia: (Acelerada, hablando a toda velocidad) No, estaba en el colegio. Me llamaron del colegio, me avisaron que se había desmayado y lo habían traído para acá, vine urgente para acá, me dijeron que estaba bien pero le estaban haciendo estudios, llamé al padre que, vino cuando pudo, porque, como usted verá, es un hombre muy ocupado.

–Manuel: Estaba trabajando, no estaba de paseo.

–Pediatra: Está bien. Los estudios están bien, pero me parece empezar a entender la situación. ¿Ustedes están separados?

–Manuel: Sí.

–Alicia: Divorciados… Legalmente divorciados.

–Manuel: Felizmente divorciados.

–Pediatra: Entiendo. Bueno, la situación es ésta: Según el informe de la psicóloga y los síntomas que presenta, lo que veo es que Agustín está sometido a niveles muy altos de estrés y eso es algo malo en un niño de su edad. Cuando somos adultos, desarrollamos herramientas para sobrellevar situaciones estresantes, pero a su edad, Agustín no tiene esas herramientas, (con rostro grave) y no tiene por qué tenerlas.

(Alicia y Manuel escuchan, apenados)

–Pediatra: Es responsabilidad de ustedes, como padres, y como adultos, darle a su hijo una atmósfera sana para crecer.                                                                                                                                                         Les diré esto como pediatra que ha visto pasar por su consultorio a cientos de niños con estrés: una de las cosas más importantes para los niños es ver entre sus padres una relación de respeto, estén juntos o divorciados.                                                                                                                     Ver que sus padres se llevan mal los desestabiliza enormemente.

(Alicia seca disimuladamente una lágrima de su rostro)                                                                                                                                                       

–Manuel: (Apenado) Entiendo doctora.

–Alicia: (Apenada también) Si, entendido. Muchas gracias.

 

ACTO III

Personajes que intervienen en este acto: Agustín, Alicia y Manuel.

Escenario: Una plaza.

Agustín intenta remontar una cometa, corriendo de un lado a otro; a una cierta distancia, Manuel lo observa, sentado en un banco de cemento; bastante alejada de Manuel, Alicia también mira jugar al niño.

(Alicia mira a Manuel, se dirige unos pasos en dirección a él y se queda parada. Sigue observando jugar a su hijo. Vuelve a caminar hacia Manuel y se frena otra vez. Finalmente, se acerca y titubeando le habla)

– Alicia: ¿Po…demos…hablar?

– Manuel: (Tímidamente) Si. (Corre su abrigo para que Alicia se siente a su lado)

– Alicia: (Se sienta) Porque obviamente tenemos que hablar. Pero inicio la conversación yo, porque si espero que lo hagas tú… (se queda mirándolo, como esperando que le diga algo).

(Manuel solo agacha la cabeza.)

– Alicia: (Más frustrada que enojada) ¡Ay Dios, cuándo vas a solucionar tus problemas de comunicación!

(Manuel solo mantiene la cabeza gacha. Alicia suspira.)

– Alicia: El caso es el siguiente: tú no me soportas, yo no te soporto y eso no va a cambiar, pero vamos  a ser los padres de Agustín para siempre, y si un día vuelven a llamarme del colegio para decirme que se desmayó… (empieza a llorar, tapándose la cara con las manos)

(Manuel hace ademán de abrazarla pero finalmente se queda inmóvil en su sitio)

– Alicia: Además… aunque hayas sido un desastre de marido, eres un buen padre y Agustín te quiere mucho.

– Manuel: Tú también eres una buena madre y yo me siento tranquilo de que Agustín viva contigo, yo no podría cuidarlo mejor.

– Alicia: No vamos a ser amigos, pero por el bien de nuestro hijo intentemos dejar nuestras diferencias de lado.

– Manuel: Sí, claro. Lo haremos por el bien de nuestro hijo.

(Se acerca Agustín corriendo, saltando, feliz.)

– Agustín: ¡Mamá, mamá, descubrí un hormiguero con forma de montaña!

– Alicia: ¡Qué buen descubrimiento mi amor!

– Manuel: Se está haciendo tarde y por aquí cerca preparan unas hamburguesas deliciosas.

– Alicia: ¡Manuel! ¡Las hamburguesas no son bue…! (se frena). Bueno aunque una de vez en cuando no le hará daño.

– Manuel: Podríamos ir los tres.

– Agustín: ¡Mamá, ¿tú irás con nosotros?!

– Alicia: (Lo mira enternecida) Si mi amor, claro.

– Agustín: ¡Si! ¡Bravo! ¡Mamá irá con nosotros! ¡Mamá irá con nosotros!

Empiezan a caminar los tres en la misma dirección. Manuel sube a Agustín en sus hombros. Agustín, feliz se va cantando:¨Voooy volando… aaal espacio sideral¨  ¨Voooy llegando… aaal espacio sideral¨

FIN

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