Obra infantil protagonizada por un conejo y un ratón. Consta de 3 personajes, y trata sobre la importancia de aprender a aceptarte y amarte cómo eres. Una gran lección que demuestra que cada uno tiene sus propias virtudes y no debe desear las de otros.

Título: «El conejo que envidiaba al ratón»

Autor: Clara Pérez

3 Personajes:

  1. Conejo: Admira al ratón y quisiera ser como él.
  2. Conejita: Amiga del conejo, trata de hacerle ver lo hermoso que es y sus virtudes.
  3. Ratón: Al darse cuenta que el conejo quiere ser como él, aumenta sus virtudes ante este.

Acto1

Ambientación: Jardín de una casa, donde el conejo y la conejita habitan

Introducción: El conejo y la conejita habitan en un hermoso jardín donde furtivamente el ratón entra para poder buscar que comer y en ocasiones se detiene a hablar con los conejos.

Conejo: (Algo entusiasmado) ¡Conejita míralo, ahí va otra vez!

Conejita: (Negando con la cabeza) Pero bueno conejo ¿Hasta cuándo vas a seguir con eso? Ese ratón no tiene nada de especial.

Conejo: (Enfatizando) ¡Claro que sí! ¿No has visto su larga cola? ¿Lo rápido que es?

Conejita: (Colocándose en frente del conejo) Yo a veces pienso que eres tarado. Conejo por favor. El animal es pequeño, sucio, transmite enfermedades, invade los lugares y la gente no lo quiere ¿Y tú quieres ser como él?

Conejo: (Sin apartar la vista del lugar donde el ratón se mueve husmeando para buscar comida) Si, me encantaría tener una cola como esa, larga y vistosa, no este rabo pequeño y moñudo, que da risa.

Ratón: (Acercándose a ellos luego de conseguir algunas migas que comer) Hola conejos ¿Cómo están?

Conejo: (Saludando animado) Hola amigo ratón, estamos bien, pero no mejor que tú ¿Un día de muchas aventuras?

Ratón: Uff muchas, he tenido que correr muchas veces, escapar de manera heroica de más de una escoba y burlarme de más de un humano.

Conejita: (Siendo irónica) No claro, mucha aventura. Debe ser muy emocionante pasar la vida corriéndole a una escoba

Ratón: (Ignorando el comentario de la conejita) Si no fueras tan grande te invitaría a vivir mis aventuras conejo, pero con ese tamaño, por muy rápido que seas, te atraparían en un instante. Esto es para animales especiales como yo. Con destreza y cuerpo de atleta.

Conejo: (Con cara de frustración) Así es, con este cuerpo rechoncho, yo no puedo más que esperar mi zanahoria y dejar que los niños jueguen conmigo.

Conejita: Al menos te acarician y te tratan bien. Nadie dice que asco, ni grita cuando te ve. Eres un animal hermoso. Ah pero eso sí, hermoso y muy idiota.

Ratón: (creando un mal ambiente) oye conejo, un consejo antes de irme. Esa conejita te tiene mucha envidia. Quiere cortar tus sueños, yo que tú, ni sería su amigo.

Coneja: (molesta moviéndose hacia el conejo como si quisiera atacarlo) Fuera de aquí ratón cizañero, te aprovechas de lo bobo del conejo para hacerlo cometer más tarugadas.

El ratón sonriendo sale a toda carrera para escapar de la ira de la conejita.

Coneja: Vamos a buscar nuestra comida conejo. Deja ya de soñar con las aventuras de ese ratón, ese pasa más trabajo que un pez en un estanque sin agua. Camina y deja de soñar.

Ambos conejos salen del escenario

Acto 2

Ambientación: El mismo jardín.

Introducción: El conejo entra a escena, escucha a lo lejos unos gritos y comienza a buscar sin encontrar nada.

Ratón: ¡Auxilio! ¡Ayuda!

El conejo busca por todos lados sin encontrar de donde vienen los gritos, hasta que en un rincón ve al ratón atrapado por la cola, en una trampa.

Conejo: ¡Ratón! ¿Qué te ha sucedido?

Ratón: (Desesperado) Conejo ayúdame a salir de esta trampa, si los dueños de la casa llegan me matarán. Esta cola tan larga me hizo caer en la trampa y poner mi vida en riesgo, menos mal que llegaste.

Conejo: Espera ya voy a buscar la manera de ayudarte. Quien iba a pensar que tu cola sería casi la causante de tu muerte. Agradezco a Dios que tengo una cola muy corta.

El conejo como puede, abre la trampa y libera al ratón.

Ratón: Gracias conejo te debo una, como soy más ágil que tú, en algún momento podré ayudarte.

Conejo: (Sonriendo al ratón) No creo ratón, me acabo de dar cuenta que estuve deseando ser como un animal indefenso que no tiene aventuras, solo sobrevive. Soy muy afortunado en ser como soy. Empezaré a aceptarme y amarme tal cual me envió Dios al mundo. Sé que tendrás algunas virtudes, pero jamás serán mejores que las mías. Solo por eso, son mías. Suerte ratón y cuidado con las trampas, no siempre estará el conejo astuto para salvarte.

El ratón se queda algo confundido por un momento pero luego se encoge de hombros y se va. El conejo se acerca al público y habla con él.

Conejo: ¿Acaban de ver todo lo que sucedió? No hagan lo que yo he hecho. Ámense y aceptense. Todos tienen un gran valor.

Se de la media vuelta y sale del escenario.

FIN.

Ver más obras similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *