Obra sobre la influencia del comportamiento de los padres en los hijos (5 personajes)

Obra de teatro para 5 personajes, que trata acerca de cómo el comportamiento de los padres afecta el comportamiento de los hijos.

Título: “Carlitos el travieso”

Autora: Clara Pérez

5 personajes.

1.- Carlitos: Niño muy inquieto y de mala conducta.
2.- Maestra: Persona que se preocupa por el comportamiento de Carlitos.
3.- Mamá: Mujer de mal carácter que siempre cree tener la razón.
4.- Papá: Hombre pasivo que hace caso omiso a las palabras de la mamá de Carlitos.
5.- Psicóloga: Persona que canaliza el comportamiento de padres y del niño.

ACTO ÚNICO

Ambientación: Salón de clases

Introducción: La maestra está sentada con Carlitos esperando a sus padres.

Maestra (algo molesta con Carlitos): Carlitos otra vez no hiciste la tarea ¿Qué pasa contigo?

Carlitos (despreocupado, mirando a otro lado y jugando con el lápiz): Nada maestra, a mí no me pasa nada, usted es que dice que no estoy bien, no hice la tarea porque no la entendí.

Maestra: Esa no es una excusa Carlitos, pudiste preguntarle a tus padres.

Carlitos (sonriendo): ¿A mis padres? Maestra, mi papá llega a casa y mi mamá lo está esperando para comenzar a pelear, a mí ni me miran, se pasan todo el día discutiendo por cualquier cosa, mi mamá no necesita que pase algo grave para comenzar a pelear con mi papá ¿Y yo les voy a preguntar en medio de una pelea, sobre la tarea? ¿Quiere que mi mamá, deje de pelear con mi papá y comience conmigo? ¡No maestra!

Maestra (algo desencajada por la respuesta): Bueno, debido a que no haces la tarea, peleas con tus compañeros, hablas en clase y no obedeces, yo llamé a tus padres y deben venir hoy a hablar conmigo.

Carlitos (con cara de asustado): Maestra, ¿por qué hizo eso? Cuando lleguemos a casa mi mamá me va a castigar, usted no conoce a mi mamá.

Maestra (con cara de resignación): Lo siento Carlitos, pero si no hago algo vas a perder el año escolar o terminarás siendo expulsado del plantel, y tú no eres un mal niño.

Tocan la puerta del salón y sin esperar respuesta abren, entrando los padres de Carlitos.

Carlitos (muy asustado): Hola papi, hola mami

Mamá: Buenos días ¿Se puede? ¡Carlitos, ni me hables! A ver que has hecho ahora, que tuvimos que dejar de hacer nuestras cosas para venir a escuchar quejas de ti.

Maestra (sorprendida): Si claro, adelante, tomen asiento

Papá (apenado): Buenos días maestra, perdone la tardanza, pero aquí estamos ¿Qué es lo que sucede?

Maestra (acomodándose en el asiento): Un placer conocerlos, los llamé porque últimamente se han presentado algunos problemas con Carlitos en el colegio. Está peleando con los compañeros, no obedece, no acata reglas, y no está estudiando, ni cumpliendo con las tareas.

Mamá (molesta): ¿Qué no está haciendo qué? Lo mando a estudiar todas las tardes, pero claro, si su papá es un consentidor que le da todo lo que pide y le aguanta todo… por tú culpa es que ese niño es así.

Papá (avergonzado con la maestra y mirando hacia su esposa): Amor, no vinimos a buscar culpables, debemos buscar una solución.

Maestra (asintiendo con la cabeza): Exactamente, los llamé para que trabajemos en conjunto para buscar una solución al problema del niño.

Mamá (molesta): ¿No se supone que a usted le pagan para hacer que mi hijo aprenda?

Maestra (más sorprendida aún): Así es señora, pero lo que su hijo aprende en la escuela debe ser reforzado en casa, para eso se asignan tareas, y mi trabajo termina cuando ellos se van de la escuela. En casa son sus padres los que deben ayudarlo.

Mamá (con tono de reproche): Esto es el colmo que por culpa tuya y la manera en que educas a tu hijo, venga la maestra a decirme a mí cómo debo comportarme en la casa. ¡Yo estoy harta de todo esto! Soy todo, la que lo hace todo…

Papá (interrumpiendo): Amor, por favor, que pena con la maestra, ¿comenzarás a pelear también aquí?

Carlitos (sin dejar de jugar con su lápiz): Como en todas partes.

Mamá (furiosa): Carlitos cállate, a ti nadie te ha preguntado.

Maestra (rindiéndose): Yo creo que este caso no está en mis manos resolverlo, voy a remitirlos a la psicóloga del colegio, que seguramente ella los ayudará mucho más. Esperen un momento y la haré venir. Fue un gusto conocerlos señores y espero que logremos mejorar la conducta de Carlitos.

La maestra sale del salón y la mamá de Carlitos queda discutiendo.

Mamá (hablando mientras todos permanecen callados): ¡Qué vergüenza! ¿Nosotros que tenemos que ver con el mal comportamiento de Carlitos? Yo no puedo meterlo en mi bolsa y llevarlo a todos lados, pero eso es tu culpa; tu lo malcrías y ahora yo tengo que dar la cara para pasar esta pena ¿Qué tengo que ver con el mal comportamiento de tu hijo?

Psicóloga (quien había llegado y escuchaba desde la puerta): Buenos días, señora tiene mucho que ver. Mucho gusto, soy la psicóloga del colegio. Y si, reitero ¡Tiene mucho que ver! Me dice la maestra que usted ha peleado desde que entró al salón, yo llego y la consigo peleando y echándole la culpa a su esposo. Su hijo tiene un problema, y son esas constantes peleas. Su hijo está ansioso, asustado, temeroso, necesita atención, y tiene mucha rabia, esto es a causa de la violencia verbal que ve en su casa. ¿Aún cree que no tiene nada que ver con el comportamiento de su hijo?

Mamá (pensando que decir): No siempre peleamos, pero él siempre lo malcría.

Psicóloga (paciente): No señora, ese comportamiento que acabo de ver, es el que genera el comportamiento de Carlitos, y si ustedes quiere que su hijo crezca sano mentalmente, yo les recomiendo que asistan a la escuela de padres que ofrecemos en este colegio.

Papá: ¿Ves todo el daño que las peleas causan al niño? Claro que si Dra. Estamos dispuestos a hacerlo.

Mamá (no muy conforme): Pero es que a mí me parece…

Papá (hablando con autoridad): ¡Te parece nada! Vamos a entrar a esa escuela de padres y es la última palabra, no habrá una discusión por eso ¿Quedó claro?

Mamá (sorprendida por la actitud del padre): Está bien, si lo haremos.

Psicóloga: Les daré las planillas para inscribirse y los felicito, acaban de tomar una muy buena decisión. Las peleas de los padres dañan emocionalmente a sus hijos, y ningún padre quiere lastimar a su hijo. Vamos a mi oficina y ahí llenamos todos los requisitos.

Se levantan todos y salen del escenario.

FIN

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