Obra de teatro para 4 personajes. La misma nos deja una gran enseñansa sobre lo importatnte que es enseñarle a nustros hijos a colaborar y cooperar.



Obra sobre la colaboración

Título: “Distinta educación, distinto resultado”

Autora: Clara Pérez

4 Personajes:

  1. Madre: Consentidora y con un favoritismo marcado por su hijo menor.
  2. Padre: Mediador entre las disputas de la familia.
  3. Juan José: Hijo menor que se aprovecha de toda la familia.
  4. Enrique: Hijo mayor quien carga con las consecuencias del favoritismo de su madre.

ACTO I

Ambientación: Salón de la casa, donde se encuentra un sofá al lado en el piso se encuentra varios vasos, tazas y platos sucios apilados.


Introducción: Juan José está recostado en el sofá, al lado de todos los utensilios sucios mientras come despreocupado.

Enrique (entrando al salón): Juan José otra vez comiendo en el sofá y dejando todo tirado, levanta todo eso y llévalo a la cocina que mamá y papá están por llegar.

Juan José (burlándose de su hermano): ¿Yo? Si te molesta recoge todo, yo no me pienso mover de aquí, y apúrate que si mamá llega y consigue todo este desorden tendrás problemas.

Enrique (molesto): ¿y yo por qué? El desorden es tuyo.

Juan José (sin dejar de burlarse): Tú sabes que a ella no le importa, si el desorden está, tu siempre eres el responsable, voy a mi cuarto, apúrate con eso que ya falta muy poco para que lleguen.

Juan José sale del salón y Enrique se queda mirando el desorden, decidiendo salir a la cocina sin recoger nada, en ese momento entran los padres.

Mamá (alegre hablando en voz alta para que sus hijos la escuchen): ¡Chicos, ya llegamos!

Papá (caminando lento con las manos en los bolsillos): no están aquí al parecer

Mamá (impresionada): ¡Enrique! Dios mío pero ¿Qué es esto? ¿Qué es todo este desorden ¡Enrique!


Enrique (entrando al salón): ¿Qué pasa mamá?

Mamá (Irritable y sin dejar de hablar en un tono alto): ¿Quieres explicarme que es todo esto?

Enrique (despreocupado): No sé, pregúntale a Juan José, cuando llegué todo esto estaba así

Mamá (aun histérica): ¿Vas a culpar a Juan José? Si lo dejó ahí es porque no tuvo tiempo de recogerlo ¿no podías hacerlo tú?

Papá (intrigado): ¿Él? Si Juan José hizo el desorden él debe recogerlo.

Mamá (molesta y mirando al padre): No justifiques la falta de colaboración de Enrique, si el niño no pudo recogerlo, su hermano debe ayudarlo, para eso son hermanos ¿no?


Enrique (sintiéndose impotente): Lo siento mamá, pero esta vez no voy a complacerte, siempre es lo mismo, justificas las cosas que hace Juan José y termino pagando las consecuencias, no voy a recoger nada, me voy a mi cuarto y tú llámalo y pídele que recoja todo.

Enrique sale del salón y la madre sorprendida comienza a hablar sola pero tratando de martirizar al padre.

Mamá: No es posible que Enrique sea así, siempre lo mismo, peleando porque no quiere hacer nada, no sé porque no aprende de su hermano, tan lindo mi niño.

Papá (en tono de desaprobación): Estás equivocada, no le das responsabilidades a Juan José y lo justificas por todo, tenemos un hijo muy seguro, competente y a Juan José que no sabe hacer nada, lo estás dañando con ese favoritismo.

Mama (molesta): Yo no tengo favoritismo por mis hijos, para mí  los dos son iguales.

ACTO II

Ambientación: Sofá de la casa, ya todo limpio y organizado.

Mamá (entrando al salón mientras se quejaba): ¡Ay, Ay, Ay!

Juan José (Sorprendido y acercándose a su mama para ayudarla): ¿Qué pasa mamá?

Mamá (caminando doblada y sin dejar de quejarse): Ayúdame hijo, me duele mucho ¿Dónde está tu padre y tu hermano?

Juan José (ayudando a su madre a sentarse): Ellos salieron de viaje muy temprano mamá ¿No lo recuerdas? No regresan hasta mañana.

Mamá (recostándose en el sofá): Es cierto, no recordaba, bueno hijo ya veremos cómo nos arreglamos los dos, prepárame un té a ver si se me pasa este dolor por favor.

Juan José (comenzando a preocuparse): Mamá yo nunca he hecho un té, vas a tener que llamar a papá, yo no puedo cuidarte, no me haré cargo de la casa y de ti hasta que ellos vengan.

Mamá (sintiéndose decepcionada): Juan José, tu padre no puede regresar, tú tienes que ayudarme hijo.

Juan José (molesto): No mamá, lo siento, aquí los esclavos son papá y Enrique, si no los vas a llamar arréglatelas como puedas.

Juan José sale del salón y la madre queda sola, hablando en voz alta…- tenían razón mi esposo y Enrique, no enseñé a Juan José a colaborar, ni a pensar en los demás y ahora fui víctima de mi propio error.

FIN

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