Obra sobre los berrinches (4 personajes)

Obra de teatro para 4 personajes. La misma cuenta la historia de un niño que por no hacer caso a sus papás comente un accidente que lo lleva a perder a su amigo tan preciado.

Obra sobre los berrinches

Título: «El niño y el robot»

Autor: Manuel Martínez

4 personajes:

  1. MIGUEL.- 10 años, niño alegre e introvertido. Está pasando el verano sólo sin ningún amigo del colegio cerca.
  2. RAMÓN.- 35 años, padre de Miguel, acaba de volver de un viaje de negocios de Japón.
  3. ZAIDA.- 33 años, madre de Miguel, intenta animar a su hijo durante el verano.
  4. ROBOT.- Un robot de limpieza de hogar de aspecto infantil.

ACTO I

Casa de la familia Léndinez. El pequeño Miguel y su madre Zaida están sentados en el salón de la casa, esperan a Ramón, el padre de familia.

Ramón entra en el salón con una caja de grandes dimensiones. 

MIGUEL: ¡Papá!

Miguel se abalanza sobre los brazos de su padre, este deja la caja en el suelo y coge a su hijo para abrazarlo.

RAMÓN: Sí que me has echado de menos.

ZAIDA: Hola cariño.

Zaida y Ramón se dan un beso.

RAMÓN: Mira Miguel he traído una cosa que está revolucionando Japón.

MIGUEL: Calma, calma. ¿Tú no querías un hermanito?

Zaida mira extrañada.

ZAIDA: ¿Qué has traído cariño?

RAMÓN: Ahora veréis.

Ramón abre la caja y de esta aparece la figura de un robot con la misma estatura de un niño inmóvil. Ramón levanta la camiseta del niño, toca detrás de este cómo si trasteara un teclado. El robot abre los ojos.

MIGUEL: ¿Es mi hermano?

RAMÓN (Deja soltar una carcajada): No, era una broma. Esto es un genio de la limpieza como lo llaman en Japón.

Miguel y Zaida lo miran sorprendidos.

ZAIDA: Pero, ¿qué es?

RAMÓN: Es un robot de limpieza, que tiene una apariencia parecida a un niño.

MIGUEL: ¿Pero es un niño?

RAMÓN: Lo parece, pero está diseñado para limpiar, es como el hijo perfecto.

MIGUEL: Ehh. ¿Pero sabe hablar?

RAMÓN: Sí. (Refiriéndose al robot) Hola, saluda a tu familia.

El robot mira a Miguel y Zaida.

ROBOT: Saludos, familia.

ZAIDA: Yo no sé si me voy a acostumbrar a una cosa así, pero bueno.

RAMÓN: Bueno Miguel, ¿quieres enseñarle la casa?

MIGUEL: Sí, papá. (Refiriéndose al robot) Ven conmigo Robotin.

Miguel tiende la mano al robot, este la coge y salen juntos de la habitación.

ACTO II

Tres semanas después. En la cocina de la casa de Miguel. Zaida está fregando la encimera, resopla cansada.

Miguel y el robot entran en la cocina corriendo y jugando.

ZAIDA: Si por lo menos no vais a ayudar a fregar no molestéis.

MIGUEL: Pero es que la casa es muy pequeña mamá.

ZAIDA: ¿Y por qué no os quedáis en la habitación?

Ramón entra en la habitación.

RAMÓN: Y porque no te quedas Miguel jugando en la habitación con la consola, que tanto me insististe para que te comprara, y dejas al robot que se quede con mamá limpiando.

MIGUEL: Pero es que Robotin es mi amigo, no puedo hacerle eso.

RAMÓN: Pero tú déjale que ayude a mamá, si a él no le importa.

MIGUEL: Claro que le importa, él es como yo no quiere limpiar, se lo pasa mejor jugando conmigo.

RAMÓN: A ver Miguel, él no es cómo tú. Lo compré para que ayudara a tu madre y así va a ser, después si eso puede jugar contigo.

MIGUEL (Gritando): Pero es que eso no es justo.

RAMÓN:Se acabó. (Dirigiéndose al robot) Recoge ahora mismo todo lo que hay en la encimera y límpiala.

ROBOT: Ahora mismo.

Zaida sale de la cocina, el robot se pone a limpiar la encimera, coge la tostadora que aún permanece enchufada. Miguel de puro cabreo le da una patada al cubo de agua que está en la cocina, este sale despedido lanzando agua por todas parte e impactando en el robot, un chispazo sale de este y el robot cae al suelo.

MIGUEL: ¡Noooo!, Robotin.

RAMÓN: Pero Miguel, ¿qué has hecho?

Zaida entra en la cocina alarmada.

ZAIDA: ¿Qué ha pasado?

RAMÓN: Nada, que ya no hay robot.

Miguel se marcha de la cocina llorando desconsoladamente.

ACTO III

Dormitorio de Miguel. Miguel acostado en la cama mira la ventana con el semblante triste cuando Zaida asoma por el marco de la puerta.

ZAIDA:¿Se puede?

Miguel asiente con la cabeza.

ZAIDA: ¿Sigues sin ganas de comer?

Miguel asiente con la cabeza.

ZAIDA: Pues deberías bajar a comer. ¿Qué te tengo yo dicho?

MIGUEL: Que con el estómago lleno las cosas se ven mejor.

ZAIDA: Eso mismo. Entonces, ¿vienes a comer?

MIGUEL: No quiero, mami.

ZAIDA: Sigues así por lo del robot.

MIGUEL: (Con el rostro apenado) Sí. Era mi amigo.

ZAIDA: Ya Miguel, pero fue un accidente. Tu padre ha intentado arreglarlo y no ha podido.

MIGUEL: Ya.

ZAIDA: Ya verás cómo pronto se acaba el verano, vuelves al colegio y te encuentras con todos tus amigos.

Ramón aparece en la habitación, se queda en el marco de la puerta

RAMÓN: ¿Todavía sigues triste campeón?

Miguel asiente con la cabeza.

RAMÓN: Ya lo siento chico. Pero es que con carísimos y no puedo permitirme comprar otro.

MIGUEL: Yo no quería otro, yo lo quería a él.

RAMÓN: Por lo menos ahora, espero que la próxima vez que te digamos algo nos hagas caso y no te pongas a darle patadas a las cosas.

Miguel con el semblante triste asiente.

RAMÓN: Entonces si te decimos que bajes a comer. ¿Bajas?

MIGUEL: Sí.

RAMÓN: Estupendo, así puedes ayudar a llegar al comedor al Robot.

Ramón se aparta y detrás de él está la figura del robot. Miguel sale corriendo a abrazarlo.

FIN

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