Esta obra corta de 4 actos se trata de una adaptación dramática de las historias del Rey Arturo y el Mago Merlín. Es una obra fantástica para ser representada por 5 personajes.



Obra La Leyenda del Mago Merlín

Título de la obra: “La Leyenda del Mago Merlín”

Autor: Draziel Roen

5 Personajes:

Merlín: Mago, consejero Del legendario Rey Arturo, viste con túnica negra y sombrero de punta, siempre acompañado de su bastón y con una barba blanca como la nieve. Amante de Viviana la Dama del Lago, de ojos negros y con voz fuerte, un hombre sabio, generoso y estoico.


Viviana/Dama del lago: Entidad de género femenino que aprecia al rey Arturo, amante del poderoso mago Merlín, protectora de los objetos extraordinarios, viste con vestido blanco y tiara del mismo color, de ojos verdes y de cabello negro. Rencorosa, cariñosa y solitaria.

Nimue: Parte de la Dama del lago, es una de sus personalidades, amiga cercana del rey Arturo y del Mago Merlín, aunque éste no sabe que Nimue es su amada Viviana, entrenada como soldado por el mismo Arturo en persona. De ojos verdes y cabello castaño. Alegre, alerta y siempre contenta, leal y fuerte.

Sir Marcus: Exmiembro de la mesa redonda, que lleno de avaricia intenta usurpar el trono y reclamarlo como suyo durante la enfermedad del rey Arturo. Posee diversas tierras por todo el reino. De cabello negro largo, ojos café, arrogante y orgulloso.

Rey Arturo: Rey de Camelot, portador de la Excalibur, fundador de la mesa redonda y amigo del poderoso mago Merlín, enfermo y debilitado a causa de tantas batallas por el bien de su reino, de cabello rubio largo y ojos marrones claros, piel blanca y de cuerpo fuerte. Poderoso, valiente, sabio, paciente, bondadoso y comprensivo.

ACTO I

El lago de la Dama del Lago. Un lago que nadie suele visitar, con un nombre redundante, rodeado de arboles tan grandes que sus hojas formaban un techo sobre él, un lago extenso, temido y habitado por la entidad por la que tiene ese nombre, la Dama del Lago.

ESCENA I

Está atardeciendo, los animales empiezan a buscar refugio y los pueblerinos a terminar sus labores y entrar a sus casas, la figura de un hombre con bastón y sombrero se adentra en el bosque. Merlín el mago iba a su encuentro con la Dama del Lago.

Merlín: ¡Viviane! ¡Atiende mi llamado! (levantando el bastón)

Dama del Lago: Te he dicho Merlín, que no me llames de esa manera.

La Dama del Lago emerge del agua con una expresión molesta.


Merlín: No tengo tiempo para discusiones sin sentido, en 10 días cuando el sol se esconda vendré a entregarte los objetos que nadie debe encontrar.

Merlín estaba estresado pues su rey se encontraba enfermo y su preocupación no le dejaba razonar (Merlín se acerca a la Dama del Lago tratando de tomar su mano, pero ésta retrocede)

Dama del Lago: ¡No me ordenes ni trates de acercarte! Esconderé lo que me traigas pero tú y yo ya no somos nada. (Enojada y con movimientos bruscos señala al mago)

Merlín toma su bastón y orgulloso dice.

Merlín: Como desees Dama del Lago ¡sin embargo! Podrías decirme por favor ¿Por qué tanto odio a mi persona?

Al escuchar estas palabras la Dama del lago llena de furia y dándole la espalda al mago dice.


Dama del Lago: ¡Si no lo sabes no mereces una respuesta!

Merlín con una expresión de derrota se retira del lugar mientras escucha llantos a su espalda.

ACTO II

Los aposentos del Rey Arturo, una habitación con una ventana con vista al patio central del castillo, con muebles de cuero y una decoración digna de la presencia del rey, una cama rodeada con cortinas rojo sangre y un rey enfermo sobre ella.

ESCENA I

Las personas cercanas al rey se hallaban dentro observando su estado cuando Merlín y Nimue entran, todos conversaban en voz baja para no perturbar al cansado Rey Arturo, quien al escuchar la puerta exige ver a su consejero.

Rey Arturo: (en voz baja y en un tono tembloroso) M-Merlín ¿Estás ahí? Acércate

Merlín: ¡Mi Rey! (Merlín se acerca rápidamente al Rey Arturo, tomando su mano y mirándolo preocupado)

Nimue se acerca a Merlín, todos la miran de arriba abajo, vestía un vestido turquesa que resaltaba sus ojos verdes, su cabello desprendía un aroma cautivante que atontó a todos en la habitación.

Rey Arturo: ¿Has hablado con ella? (dijo mientras tosía)

Merlín: Sí, mi rey, he hablado con ella, en 10 días todo estará listo.

Rey Arturo: M-me alegro (tose) Mi reino debe estar a salvo, merece estar a salvo.

Todos estaban conmovidos, el rey en tal mal estado de salud solo pensaba en su gente.

Nimue: Oh mi rey, disculpe que lo moleste ahora, pero Sir Marcus me preocupa.

Todos se miran las caras, sabían a qué se refería Nimue, Sir Marcus estaba aprovechando la enfermedad del rey para tratar de tomar el trono.

Merlín: ¡Despreciable! Mi rey, déjeme encargarme de Sir Marcus yo mismo, usted no tiene de que preocuparse (Baja la mano del rey y espera su respuesta)

Rey Arturo: Merlín, mi consejero, mi amigo, mi benefactor, me alegra escuchar tu voz y me satisface saber que te harás cargo de ese asunto ahora que me encuentro en tan deplorable estado, sin embargo he de pedir perdón, por ser (tose) una carga para el pueblo.

Nimue rompe en llanto y acercándose al rey dice.

Nimue: ¡Oh mi rey! ¡Tan bondadoso y tan maltratado! Nos aseguraremos mi rey de que Sir Marcus el traidor pague por consternar a su alteza.

 

ACTO III

El reino de Camelot, un lugar lleno de vida y vegetación, el sol se escondía detrás de las montañas y los pueblerinos trabajaban con fervor, se escuchaba el canto de los pájaros y el sonido de los ríos.

ESCENA I

Merlín y Nimue se encontraban junto con varios soldados del reino, preparándose para frenar a Sir Marcus, el traidor, se encontraban en un campo, cerca del bosque que lleva a la Dama del lago, en el campo habían muñecos de paja desgastados y carretas abandonadas pues, cuando la Dama del Lago aún era humana y ofreció a Excalibur a su rey, esa zona se usaban como practica para los soldados novatos.

Merlín: (Con voz fuerte y levantando sus brazos) ¡Preparados soldados! ¡Está será una batalla corta pero que determinará el futuro de Camelot!

Los soldados gritaban motivados, preparados para dar su vida por el reino, y por su rey.

Nimue se acerca a Merlín para susurrarle.

Nimue: No olvides nuestro trato mago.

Merlín: Y tú no olvides tu parte.

ESCENA II

En la lejanía se veía al traidor a caballo liderando sus tropas quien al ver a Merlín acelerar el paso, cuando se encontraba lo suficientemente cerca y ambas fuerzas se tenían al frente éste dice:

Sir Marcus: ¡El tan poderoso Rey Arturo ha de estar bastante mal para enviar a su inútil consejero a hacer su trabajo!

Merlín: (Enojado y von una voz furiosa grita) ¡Cuida tus palabras Marcus! ¡Seré viejo pero todavía cuanto con el favor de la diosa!

Los soldados enemigos retrocedieron pues, eso significaba que Merlín, el temido y poderoso mago Merlín aún podía usar magia.

Sir Marcus: ¡Espabilad! ¡Si lo que dice fuera cierto no estaríamos hablando justo ahora!

Merlín alza su bastón y los soldados a favor del rey inician su ataque. Un combate fiero entre ambas fuerzas se lleva a cabo, Nimue se limita a apoyar a los soldados con sus dagas y Merlín enfrenta a Sir Marcus, quien se encontraba sorprendido pues a pesar de que Merlín era un anciano, sus movimientos eran rápidos y su bastón lo suficientemente duro como para parar su espada.

Merlín: (Durante el combate y con las respiración acelerada) ¡Ríndete Marcus, mancillas tu nombre en vano!

Sir Marcus: Oh no mago inútil, tú haces un esfuerzo en vano, para esta hora ya su tan amado rey ¡Debe de estar muerto!

Merlín retrocede un momento y piensa en todos esos rumores de que habían espías dentro del castillo, aterrado mira a Sir Marcus y abandona el campo de batalla.

Nimue: (Luego de derrotar a un enemigo Nimue voltea a ver a un Merlín que trata de retirarse) ¡Merlín! ¿A dónde vas?

Merlín: El rey Arturo está en peligro, debo protegerlo.

Nimue Asiente y alienta a sus soldados a combatir.

ACTO III

La fortaleza de Camelot, un lugar impenetrable desde fuera, pero vulnerable desde adentro, las cosas estaban desordenadas y rotas.

ESCENA I

Merlín llega a la fortaleza, los guardias se hallaban heridos y agonizando en el suelo, los muebles y objetos estaban rotos o desordenados y al acercarse a los aposentos del rey el terror lo invade pues, la puerta se encontraba abierta.

Merlín entra a la habitación del rey de manera abrupta.

Merlín: ¡Mi rey!

Dentro se encontraban dos hombres con ropas de guardia, uno sostenía una daga y el otro una espada. Merlín enfurecido apunta al espía que sostenía la espada con su bastón, pronuncia unas palabras inaudibles para estos y el espía sale disparado por la ventana.

Merlín se notaba cansado, hacer magia a su edad era agotador y se quedaba sin fuerzas, sin embargo reunió la suficiente y enfrentó al espía de la daga, hubieron golpes, y empujones pero el mago logró apartar al enemigo de su rey que se encontraba debilitado.

Merlín: ¡Se atreven a atentar contra la vida de su propio rey! ¡Malditos! ¡Infames!

El espía saca de su bolsillo un objeto redondo y lo lanza hacía Merlín, objeto que al chocar con el bastón del mago explota y una nube de humo llena la habitación, sin embargo Merlín ve las intenciones de su enemigo que planeaba apuñalar al rey, pero en su lugar atraviesa la piel del mismo Merlín quien se interpuso en el camino. El rey despierta y entre gritos llama el nombre de su amigo y consejero, el espía trata de huir pero es detenido por guardias que aún estaban ilesos.

Un estruendo resuena por todo Camelot y Nimue aparece en la habitación junto a los guardias.

Merlín: (Con voz quebrada y con dificultad para hablar) Nimue, creí que estabas con Marcus.

Nimue: (Llorando pero con una expresión de enojo) Lo estaba, pero sentí tu dolor y supe qué había pasado. La diosa me hizo un último favor.

Rey Arturo: (Mientras sostiene a Merlín en sus brazos) Dejen de hablar ¡Merlín! Mi querido Merlín, haré lo posible por salvarte.

El mago lleva su mano al hombro de su rey y le dice.

Merlín: Mi rey, mi hora ha llegado, solo soy un viejo mago, usted debe proteger a su reino, debe mejorarse y resguardar todo por lo que ha luchado tantas décadas. Tome, la esencia de la naturaleza, lo curará.

Merlín le da un frasco a su rey, un frasco que solo se llena al momento de morir y que la diosa de la naturaleza llena con vida.

Nimue: (Con lagrimas y tomando la mano de Merlín) Es hora querido mío, debemos irnos.

Merlín: Los objetos estarán a salvo mi rey, morirán conmigo y Camelot estará fuera de peligro. Viva, viva mi rey ¡larga vida al rey!

La voz de Merlín se escucha en todo el reino, los pueblerinos no pueden evitar repetir esas palabras al unisonó.

Camelot: ¡Larga vida al rey! ¡Larga vida al rey!

La voz del reino se escucha de fondo y el rey Arturo mira con tristeza a su amigo.

Rey Arturo: Adiós mi amigo, adiós mi consejero, te veré después de la muerte para reinar el paraíso.

Nimue y Merlín desaparecen en un gran resplendor.

ACTO IV

El lago de la Dama del Lago se encontraba cubierto de las hojas que antes lo escondían pues los arboles empezaban a morir.

ESCENA I

La figura de dos personas se ve desde la entrada, un Merlín moribundo y a Nimue llorando, la Dama del Lago rompe en llanto al ver a Merlín su amado, herido.

Nimue: Aquí nos unimos, y aquí es donde nos vamos.

Nimue mira a la Dama del Lago, la cual asiente abriendo sus brazos, Nimue se acerca a ella hasta ser absorbida.

Merlín: ¿Aún me amas Viviana?

Dama del Lago: Lamentablemente, hijo de la diosa.

La Dama del lago toma a Merlín y lo arrastra al agua, éste empieza a flotar y la sangre comienza a manchar el lago.

Merlín: Lo siento, ensuciaré tu hogar.

Dama del Lago: Nuestro hogar. Le has servido bien al niño, le has servido bien al reino, es hora de descansar.

Los objetos emergen del lago, pues acudieron a la muerte del mago que los halló.

Merlín: Nos vemos, Camelot…

Dos personas se hunden en el lago y 7 objetos se sumergen, la niña que ve todo decide contar lo que vio, pero nadie le cree. Y de esa manera la historia de Merlín llega a su fin.

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