Esta es una obra de teatro para 4 personajes. La misma nos muestra que para resolver la obesidad se necesita más que voluntad.



Obra sobre obesidad

Título: “La obesidad no se resuelve solo con voluntad”

Autora: Silvina Carrasco

4 Personajes:

  1. Alana: Adolescente de unos 15 años. Sufre de obesidad. Con ¨voluntad¨ no ha podido cambiar. Recién cuando evalúa su problema desde otro punto de vista puede empezar a hacerlo.
  2. Marta: Mamá de Alana. Presiona a su hija a adelgazar, creyendo que es solo cuestión de voluntad.
  3. Nutricionista
  4. Patricia: Psicóloga que se encarga de la parte psicológica del tratamiento de Alana.

ACTO I

Personajes que intervienen en este acto: Alana, Marta y Nutricionista.

Escenario: Un consultorio médico.


Alana y Marta esperan sentadas en el escritorio. Llega la nutricionista y se sienta frente a ellas.

–Nutricionista: Muy bien, ¿en qué puedo ayudarlas?

–Marta: Vinimos porque ya no sé cómo ayudar a mi hija. Como verá tiene mucho sobrepeso y cada mes es peor. Tengo miedo por su salud, pero ya no sé qué hacer, porque ella no tiene voluntad de bajar de peso.

–Nutricionista: Muy bien. Vamos a pesarte Alana y a hacer estudios, pero antes vamos a conversar un poco de la obesidad. ¿Quieres contarme un poco como es un día normal en tu vida? ¿Qué comes? ¿Haces ejercicio?

(Alana agacha la cabeza y no responde)

–Marta: ¡¿Se da cuenta?! ¡No habla! Así uno no puede ayudarla. ¡No tiene voluntad! Yo ya no se qué hacer.

–Nutricionista: Bueno, a medida que empecemos a trabajar, va a ser más fácil para ella poder contar cómo se siente. Para empezar, es importante que las dos sepan que controlar o superar la obesidad no se consigue solo teniendo voluntad. ¿En su casa hay habitualmente bebidas azucaradas, galletas o snacks?

–Marta: Sí.

–Nutricionista: Y en el kiosco de la escuela, ¿qué opciones hay para comprar?


–Marta: Golosinas mayormente.

–Nutricionista: ¿Y en su casa tienen el hábito de realizar actividad física?

–Marta: No, yo trabajo todo el día. Alana mira televisión todo el tiempo.

–Nutricionista: Marta, como verá, el ambiente en el que Alana se desarrolla, no está preparado para que ella cambie sus hábitos. Aunque ella tuviera toda la voluntad de cambiar, en ese ámbito sería muy difícil.

–Marta: ¿Quiere decir que es culpa mía que mi hija sea así?

–Nutricionista: No es culpa de ninguna de las dos ni tampoco depende de la voluntad de ninguna de las dos. La obesidad es una epidemia que afecta cada vez a más niños y adolescentes en el mundo. Depende de muchos factores: el ambiente en el que se desarrolla el individuo, herencias genéticas, hábitos adquiridos en la primera infancia y cuestiones psicológicas. Por eso vamos a abordar el problema de una manera integral: médica, nutricional y psicológica, y a dejar de sentirnos culpables… (Con una dulce sonrisa a Alana) ¿Te parece bien?


–Alana: (Empezando a sentirse comprendida) Me parece bien, estoy lista.

ACTO II

Personajes que intervienen en este acto: Alana y Patricia.

Escenario: Un acogedor consultorio de psicología. Dos sofás enfrentados, la iluminación justa y una decoración amena.

Alana y Patricia hablan, sentada cada una en uno de los sofás.

–Patricia: ¿Cómo te fue ayer?

–Alana: Rompí la dieta otra vez. Compré comida a escondidas y me la comí… No me estoy sintiendo bien.

–Patricia: ¿Tiene que ver con que se acerque la fecha del reencuentro con tu padre?

(Alana permanece en silencio)

–Patricia: Es interesante lo que me contabas antes: empezaste a comer de más en tu infancia, cuando tu padre se fue y se quedaron solas con tu madre. ¿Recuerdas cómo te sentiste en ese momento?

–Alana: (Silencio) Miedo… No sabía si íbamos a poder solas con mi mamá y estaba muy asustada.

–Patricia: ¿Y ahora, cómo te sientes?

–Alana: Estoy asustada… Me da miedo que mi padre regrese a mi vida y después se vaya otra vez.

–Patricia: ¿Ayer te sentiste así?

–Alana: Sí. Estuve pensando en eso.

–Patricia: ¿Y puedes relacionar el miedo con tu manera de comer? Según lo que dices, cada vez que te sientes asustada, recurres a la comida.

–Alana: (Se queda un momento en silencio) Cuando tengo miedo o culpa me siento tan mal que solo quiero dejar de pensar… Entonces como… chocolates, o comida en cantidad y me siento mejor…Es como si puedo dejar de pensar. (Pequeña pausa) Pero no quiero seguir haciéndolo.

–Patricia: Y estás dando grandes pasos. Te has dado cuenta de que comes de más para no sentir ciertos sentimientos. Ahora, vamos a trabajar en ver de qué modo puedes resolver esto de forma más saludable. Pero, por hoy ya es un gran avance. ¿Nos vemos el miércoles?

ACTO III

Personajes que intervienen en este acto: Alana y Marta.

Escenario: La cocina de la casa de Alana y Marta.

Alana está terminando de cenar cuando su madre llega del trabajo. En la mesa: ensaladas, agua y una tarta de vegetales.

– Marta: Hola hija (mira la mesa) ¿Tú cocinaste?

–Alana: Si, con el recetario que me dio la nutricionista.

–Marta: Estoy orgullosa de ti. Estas muy cambiada.

–Alana: Me siento más aliviada.

–Marta: ¿Ya cenaste?

–Alana: Si, me estaba por ir a acostar, mañana quiero levantarme temprano.

(Alana se levanta y se dirige a una puerta)

–Marta: ¿Por qué tienes que levantarte temprano mañana?

–Alana: (Tímidamente) Me inscribí en el gimnasio del barrio. (Se va.)

FIN

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