Esta es una obra de teatro para 6 personajes que cuenta la historia de un niño y su perro que realizan un viaje en busca de un sabio que los ayudaría a conceder su deseo. La misma nos deja una gran enseñanza sobre la importancia de la solidaridad.



Obra De Teatro Sobre La Solidaridad

Título de la obra: “Nehru en Samaria”

Autor: Roberto Sánchez Cazar

6 Personajes:

  1. Nehru: un niño de 9 o 10 años, vivaz, inteligente
  2. El sabio del desierto: un hombre muy anciano, de larga barba y vestido con un túnica de colores ocre y terracota
  3. Azafrán: un perro (puede ser un perro real o un muñeco)
  4. Osmar: un filósofo
  5. Un sacerdote
  6. Un gerente

ESCENA I

Nehru camina por el desierto arrastrando una bicicleta con la rueda pinchada. A su lado camina un perro


Nehru: (al perro) dicen que los pájaros no vuelan, sino que flotan en el cielo y el aire se mueve a su alrededor, crees tú que es cierto?

El perro lo mira y camina

No digas eso Azafrán, jajaja, no sé por qué se me ocurrió que Azafrán podía ser  un buen nombre para un perro, qué opinas Azafrán, ¿no preferirías llamarte Orégano?, o  Newton….

Se detiene

¿Dónde estará esa flor?

Según los adivinadores debería preguntarle al gran sabio del desierto, es el único que sabe dónde encontrarla, pero aquí no veo a nadie

El perro se sienta

Nehru: sí, Azafrán ya sé que es lo único que va a curar a mi padre de su enfermedad, por eso la estamos buscando

(señala a lo lejos) Mira allí hay alguien


ESCENA II

A lo lejos se ve una figura sentada y cubierta de pies a cabeza

Nehru va a subirse en la bicicleta, cuando es rebasado a toda velocidad por Osmar, que va en patines

Nehru: ¡ey!, cuidado

Osmar sigue sin mirarlo y llega cerca de la figura sentada. Se detiene. Nehru mira desde lejos

Osmar: permiso está usted interrumpiendo el camino

Le figura se descubre con lentitud, es un hombre viejo, trata de moverse pero se desvanece


Osmar: entiendo que no te puedas mover, con este calor. Soy Osmar, el filósofo

El viejo se desploma. Al mismo tiempo llega Nehru

Osmar: (a Nehru) ese hombre es mi padre, le dije mil veces que no se sentara en el desierto, pero él quería ver la luna

Nehru: ¿ la luna?

Osmar: la luna del desierto, yo venía a lo mismo, porque me llama la atención la luna, es un cuerpo celeste que recuerda los orígenes de la locura, tú me entiendes

Nehru: tu padre necesita agua

Osmar: no, no, no, lo que necesita es una lección y la vida le está dando una lección de humildad

Nehru: pero necesita agua

Osmar: no, no, las cosas tienen su ciclo, si ese ciclo debe cumplirse lloverá y él tendrá agua. Me voy

Nehru: antes una pregunta, sabe usted dónde encontrar la flor que lo cura todo?

Osmar: ninguna flor lo cura todo

Osmar se aleja y Nehru comienza a buscar su cantimplora. Desde atrás entra un sacerdote en patineta

Sacerdote: (llegando junto al hombre desvanecido) qué haces muchacho?

Nehru: busco mi cantimplora, este hombre necesita agua

El perro lo mira

Nehru: el sol es abrasador, creo que está muriendo

Sacerdote: espera, te dijo Dios en un sueño que debes darle agua

Nehru: no, pero…

Sacerdote: entonces no puedes interrumpir el plan de Dios para ese hombre (saca un enorme recipiente y toma un largo trago de agua) si Dios decide que se salve, se salvará, deja que obre la providencia

Nehru: pero….

Sacerdote: la providencia, hijo, la providencia…..

Nehru: pero…..

Sacerdote: ¿pretendes saber más que Dios?

Nehru: no, claro que no, pero y si la providencia decidió que yo era el destinado a salvar a este hombre

Sacerdote: mmmm, interesante perspectiva, preguntaré en el concilio, mientras tanto no muevas un músculo… bueno, tal vez solo uno: el corazón, pero ningún otro

Nehru: antes una pregunta, sabe usted dónde encontrar la flor que lo cura todo?

Sacerdote: ninguna flor lo cura todo

Se va

El perro mira a Nehru, Nehru mira al perro

Saca su cantimplora y se agacha dispuesto a darle un sorbo de agua al viejo

Gerente: (entrando) espera, qué vas a hacer

Nehru: le doy agua a este hombre

Gerente: sí algo así sabía, pero debes esperar, el agua es un recurso no renovable que debe conservarse… y pagarse

Nehru: pero, el agua está ahí, para todos

Gerente: así es, pero todo eso ha sido un lamentable error que ya hemos solucionado, desde ayer, el agua de este desierto es mía

Nehru: ¿cómo?

Gerente: tengo propiedad sobre ella, mira (saca un enorme papel) y lo muestra, la he comprado, tiene todas la firmas

Nehru: pero este hombre necesita beber agua

Gerente: sí, claro, con todo gusto, tenga usted (le extiende al viejo una botellita) son dos monedas

El perro aúlla

Nehru: pero… pero

Gerente: pero, pero, pero, nada. Dos monedas es un precio justo, puede diferirlo

Nehru: pero… pero, de donde va a sacar dos monedas

Gerente: no hay problema, yo se las doy, pero como no sería justo que tenga toda el agua, yo tomaré un poco (se toma casi toda al botella) dado que yo le estoy prestando, no es cierto?

Nehru: supongo que sí

Gerente: sí, exacto, entonces ahora tiene menos agua pero tiene las dos monedas, ten, tú serás el albacea, toma las dos monedas, y el agua. Firma aquí

Nehru: (firmando) ¿qué es esto?

Gerente: ah, es una constancia, yo le di dos monedas, él obtuvo su agua gracias a mí y cuando pase el plazo establecido me pagará las dos monedas y media

Nehru: eran dos monedas

Gerente: claro, pero hay intereses

Nehru: claro

Gerente: qué tienes en esa cantimplora

Nehru: comida

Gerente: ah, qué bueno, porque en este desierto solo se puede tener mi agua. Adiós, fue un placer hacer negocios con ustedes

Nehru: antes una pregunta, ¿sabe usted dónde encontrar la flor que lo cura todo?

Gerente: ninguna flor lo cura todo

El Gerente se va

ESCENA III

El perro ladra

Nehru: ¿qué hacemos Azafrán? Tal vez deberíamos esperar para saber cómo se resuelven las cosas

Se sube en su bicicleta y avanza unos centímetros, enseguida vuelve la mirada hacia el anciano

Nehru: Azafrán, no sé de naturalezas, providencias o negocios, pero si alguien tiene sed, hay que darle de beber, no es así? De lo contrario, morirá

Regresa y le da de beber al viejo, le limpia la cara, lo refresca y lo levanta

Nehru: vamos hombre, suba a la bicicleta, lo voy a llevar conmigo

Viejo: gracias hijo mío, ¿cómo te llamas?

Nehru: Nehru, y este es mi perro Azafrán

Viejo: ¿Azafrán?, que raro, tiene cara de Orégano

Nehru: sí, es lo que he pensado

Viejo: gracias, me has salvado la vida

Nehru: lamento no tener nada más, estoy de viaje y busco algo importante

Viejo: ¿y qué es eso?

Nehru: la flor que lo cura todo, pero nadie sabe dónde está.

Viejo: (empieza a reír a carcajadas) yo sé

Nehru: no, no, no, solo el gran sabio del desierto sabe dónde está

Viejo: ríe a carcajadas

Nehru: (asombrado) ¿usted?….¿usted? ¿usted es el gran sabio del desierto?

Viejo: (ríe a carcajadas) tal vez lo soy, tal vez, no lo soy

Nehru: lo encontramos, Azafrán, lo encontramos

Suben a la bicicleta y se alejan por el desierto riendo

El perro se queda en el escenario y aúlla.

Apagón

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