Obra de teatro para 2 personajes. La misma cuenta la historia de una madre que tras mucho tiempo de haber sido manipulada por su hijo, decide hacer lo correcto y poner fin a esa tóxica manipulación.



Obra sobre la mamipulacion

Título: “Basta de hacer siempre lo que dices”

Autora: Clara Pérez

2 personajes:

  1. Madre: Mujer que permite que su hijo la manipule.
  2. Eduardo: Hijo manipulador que recibe su lección.

Ambientación: Comedor de la casa


Introducción: Eduardo habla con su madre manipulando para que ella haga todo lo que él quiere y para que lo deje hacer las cosas a su manera aunque no sea la correcta.

Eduardo (Entrando a la casa y parándose al lado de la mesa donde su madre sirve la comida): Hola mamá, apúrate con la comida, voy a salir y no tengo mucho tiempo.

Madre (Mirando de manera desaprobatoria): Eduardo eso no es manera de saludar a tu madre ¿A dónde piensas ir con tanta prisa? Ve a lavarte las manos y comes con calma cualquier cosa puede esperar.

Eduardo (fastidiado con la conversación de su madre): Ay mamá, ya no empieces, no puedo comer con calma, quedé con unos amigos en ir al centro comercial a jugar en las maquinas.

Madre (algo enfadada): Vas muy mal en los estudios, no vas a ir a ningún lado, tienes que estudiar, lo único que quieres hacer es andar de paseo todo el tiempo, olvida lo de la salida, lávate las manos y siéntate a comer.

Eduardo (molesto y alejándose para salir del comedor): No te soporto mamá, siempre es lo mismo, no me dejas hacer nada, no voy a salir, porque me tienes encerrado en esta casa, como un delincuente, pero tampoco quiero comer, puedes comer sola.

Madre (bajando el tono): No me hables así hijo, no te tengo encerrado, tienes que mejorar las calificaciones, pero está bien, ve a lavarte las manos, no puedes quedarte sin comer, siéntate, almuerzas y luego te vas con tus amigos, pero regresas temprano para que puedas estudiar.

Eduardo con una sonrisa sale a lavarse las manos, mientras la madre espera terminando de arreglar la mesa, Eduardo regresa y se sienta a comer, mientras comienzan a conversar.

Madre (en tono preocupado): Eduardo hijo, realmente me preocupa tu situación, no quieres estudiar, te vas a la calle todo el tiempo, los fines de semana te despiertas muy tarde, no tienes responsabilidad, yo ya no sé qué hacer.


Eduardo (Molestándose y colocando los cubiertos sobre el plato): Mamá, pero ¿hasta cuándo? Soy joven, tengo derecho a disfrutar ¿sabes algo? a veces no me provoca ni regresar a casa, de todo te quejas, si quieres tenerme aquí deja de molestarme por todo.

Madre (Sintiéndose decepcionada): Yo soy tu madre y mi deber es hacer que vayas por buen camino, no puedes hacer lo que quieras, tú estas bajo mi cuidado y eres mi responsabilidad, tu deber es estudiar y no puedo permitir que hagas lo que quieras.

Eduardo (Aun muy molesto y tratando de manipular): Pues, si me quieres aquí tendrás que dejar de molestar mamá, si sigues intentando amargarme la vida, me iré y no volverás a saber de mí.

Madre (Ya harta de la misma historia y dándose cuenta de que su manera de actuar era la culpable de la actitud de su hijo): Sabes Eduardo ¿amargarte la vida que significa? Que trabajo horas para darte lo que necesitas, lavo tu ropa, preparo tu comida, te cuido al enfermarte ¿eso es amargarte la vida? No tienes idea de lo que es tener que amargarse la vida para vivir ¿te quieres ir? Está muy bien, hazlo, sal a ganarte la vida, no vas a estudiar, claro que no, pero no porque te vayas a dedicar a divertirte, sino porque tendrás que trabajar para sobrevivir, basta de hacer siempre lo que dices, si te vas a quedar en mi casa será haciendo las cosas como yo digo, y si no, basta de manipulación prueba a irte de casa y verás que rico es vivir con mami que te lo da todo, toma una decisión.

Eduardo (muy sorprendido y bajando la cabeza): Sabes que no tengo a dónde ir

Madre (con tono autoritario): Entonces se acabó la manipulación, te vas a tu habitación, te pones a estudiar y te olvidas de paseos hasta que tus calificaciones suban, las cosas de hoy en adelante se harán como tienen que ser, si quieres derechos, tendrás que cumplir con tus deberes ¿estamos claros?


Eduardo (hablando muy bajo): Esta bien mamá, será como quieras, voy a mi habitación.

Madre (sintiendo que por primera vez hace lo correcto): Y te pones a estudiar, ya es hora de que lo hagas.

Eduardo sale del comedor y su madre dibuja una sonrisa en sus labios, por haber dado fin a la manipulación de su hijo.

 FIN

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