En esta obra de teatro corta para 3 personajes la temática es el amor y sobre todo las despedidas. El escenario es un clásico -un aeropuerto- pero esta historia tiene algo de fantástico…



Obra Breves consejos para decir adiós

Título de la obra: “Breves consejos para decir adiós”

Por Paulina Sandoval

3 PERSONAJES:

  1. Ella, aproximadamente 20 años
  2. Él, un poco mayor que ella.
  3. Intendente del aeropuerto, un anciano que luce fuerte a pesar de su edad, este personaje puede ser interpretado por alguien joven que use una máscara, ya que es un personaje irreal, casi mágico.

ACTO ÚNICO

Aeropuerto. Sala de espera en el ala de vuelos internacionales, se anuncia ocasionalmente un vuelo a alguna parte, en general el ambiente está tranquilo, no muchas personas viajarán hoy, quizá no están de humor. ELLA está sentada en una de las sillas mirando fijamente la pizarra de salidas, ÉL está a su lado sentado sobre una maleta mirando fijamente el rostro de ELLA, como tratando desesperadamente de grabarla en su mente. Un cambio en la pizarra, anuncian la salida del vuelo que se la lleve lejos, ELLA se levanta casi automáticamente, ÉL se levanta casi de un salto y terminan frente a frente.


ÉL

Quiero agradecerte por haberme escogido para hacerte compañía en tu último día aquí.

ELLA

De nada, fue un placer. Te agradezco haberme enseñado tu país, es hermoso.

ÉL

¿De verdad debes irte?

ELLA

Claro, el tiempo terminó.

ÉL


Es que sigo sin entenderlo. El día que te conocí dijiste que habías venido para quedarte, esas fueron tus exactas palabras cuando te pregunté qué te traía de tan lejos.

ELLA

Era una metáfora. Mira, siempre he sido insignificante, soy cobarde y no me atrevo a destacar en nada, por eso vine aquí y dije eso, vine a dejar mi huella, a destacar por primera vez tanto que pareciera que me quedo aunque me vaya, ¿entiendes?

ÉL

Supongo. (Pausa.) Felicidades.

ELLA


¿Por qué?

ÉL

Lo lograste, destacaste, dejas tu huella aquí (Se señala a él mismo tocando su pecho, casi a la altura del corazón) Muchos te recordaremos con alegría y…

ELLA

Muchas gracias, te lo agradezco en verdad.

ÉL

Ojalá no hubiera sido una metáfora y pudieras quedarte.

ELLA

Pero no puedo; mi vida, aunque insignificante, está allá, los colores, los olores, la comida, el clima, mi familia, las personas que quiero…

ÉL

Aquí también hay personas que te quieren.

ELLA

Estuve muy poco tiempo aquí, comparado con el que ya he pasado allá. (Pausa. Recoge su maleta.) Fue un placer, gracias (Estrecha la mano de ÉL y en ese gesto entendemos que su frialdad viene de una tristeza profunda por marcharse, cuando sus manos se sueltan ELLA da media vuelta repentinamente pero ÉL la detiene sosteniéndola de una muñeca y la atrae hacia sí para al final hacer que sus labios se junten, ELLA al principio no pone mucha resistencia pero pronto se desprende y lo mira sorprendida)

ÉL

Lo siento, pero es muy seguro que no vuelva a verte y tenía que hacerlo, sé que esto hace más difícil todo y que lloraré irremediablemente durante semanas, pero al menos será por un lindo recuerdo y no tanto por el dolor…

ELLA

Podríamos volver a vernos. (Su actitud ahora es más relajada y hasta podría decirse que palpita su voz en su garganta, lo mira tiernamente) A mí me ha gustado mucho tu país y tú siempre dices que quieres conocer el mío. Quién sabe, después podríamos volver a vernos en cualquier momento, todo puede pasar.

ÉL

(Sonríe sin convicción) Claro. (Pausa.) ¿No quieres quedarte? ¿Para qué esperamos un futuro incierto?

ELLA

¿No quieres irte tú conmigo entonces?

Vuelven a llamar para el vuelo, ELLA se pone inquieta, mira a ÉL insistentemente, como buscando la respuesta en sus ojos.

ÉL

No… No puedo.

ELLA

Exacto. Yo tampoco. No abandonaré la perspectiva de lograr allá lo que logré aquí con lo que aprendí. Somos jóvenes y estúpidos y por eso no podemos darnos el lujo de ser impulsivos, si me quedo después me preguntaré qué hubiera pasado si me iba, si mi vida hubiera podido cambiar en algo y tú extrañarás aquí si te vas, pronto empezaremos a culpar al otro por la vida miserable que llevemos y todo se irá al demonio.

ÉL

No debes verlo todo negro, podríamos ser felices.

ELLA

O no. Dicen los sabios que al final nos arrepentimos más de lo que no hacemos que de lo que hacemos. Y yo no quiero arrepentirme de no haberme ido y tratar.

ÉL

O de no haberte quedado y darnos oportunidad…

ELLA

Basta. Si en cualquier caso seré miserable entonces prefiero ser miserable sola que arrastrarte conmigo. Ya he decidido, me voy. (Dice esta última frase ya casi llorando, esta vez la media vuelta repentina funciona y empieza su huida, pero se detiene a la mitad del camino, regresa besa a ÉL rápidamente en la mejilla y cuando se separa queda ahí unos momentos, como flotando, los rostros de ambos a poca distancia uno del otro, ELLA habla casi en un susurro) Lo siento. Te quiero… (Esta vez una lágrima logra escurrirse de sus ojos, da la media vuelta y se encamina otra vez con velocidad pero a la mitad del camino se encuentra con el INTENDENTE que le tapa el paso con un trapeador, ELLA se detiene de golpe y rodea al INTENDENTE que limpia tranquilamente el piso. La entrada del INTENDENTE debe implicar un cambio de luces a algo casi azul, se debe crear una atmósfera irreal, casi mágica.

INTENDENTE

(Siempre va a hablarle a ellos pero nunca va a mirarlos, como si en realidad estuviera hablando para sí mismo) ¿Cuándo vas a decirle que en realidad otro amor te espera en tu país?

ELLA

¿Qué? Disculpe, ¿habla conmigo?

INTENDENTE

Pues claro, no veo a nadie más aquí (ELLA escudriña el lugar con la mirada pero sólo encuentra a ÉL, que sigue parado mirando hacia ELLA con ojos tristes, pero ahora parece como pausado, es como si la atmósfera mágica que acompaña al intendente sólo la alcanzara a ELLA)

ELLA

Cierto, no hay nadie más.

INTENDENTE

Entonces aquí no tienen cabida los fingimientos, esa lágrima cándida que viajó por tu mejilla hace un rato no tiene razón de ser, a menos que nos encontremos en una historia dramática de separación amorosa, de esas que pasan en la tele y que hacen llorar a los endebles de corazón por horas.

ELLA

¿Qué quiere?

INTENDENTE

Yo, nada, sólo soy un viejo que dice la verdad.

ELLA

¿Cómo sabe que alguien me espera de vuelta en mi país?

INTENDENTE

Es la verdad, por eso lo sé y lo digo. (Pausa. ELLA está incómoda) Es tu mayor logro, ¿no? Ser capaz de tener corazones amándote incondicionalmente a ambos lados del mundo. Fue muy conmovedora la historia esa de que no destacabas en tu país, bastante convincente, bueno, al menos para el mocoso aquel tan necesitado de amor que dejas atrás. Míralo, en verdad lo dejas triste. Pero te entiendo, no creas que esto es un reproche, entiendo tus razones. Aunque sé que serás miserable de todos modos, como tú misma lo dijiste; los viajes cambian a las personas y la vida sigue allá en el lugar que dejaste atrás, no se queda en pausa como este muchacho esperando tu regreso, va a haber muchas cosas distintas cuando aterrices y entonces en verdad serás miserable.

ELLA

¡Basta! Ya basta, por favor, usted no sabe nada de mí, ¡nada!

INTENDENTE

Sólo sé lo que pueden decirme tus ojos, tu alma. (El INTENDENTE se va alejando poco a poco de ELLA y se acerca a ÉL, que va recobrando el movimiento mientras entra al halo mágico del INTENDENTE y ELLA va quedándose sin movimiento mientras sale del halo, el cambio se da lento hasta que es muy notorio. ÉL está llorando, se ve algo forzado el llanto.) Ya hijo, basta, ella no te ve llorar, aquí puedes dejar los fingimientos.

ÉL

(Desconcertado, trata de verse indignado) ¿Cómo? ¿Qué dice? ¿Por qué cree que finjo?

INTENDENTE

No lo creo, lo sé porque esa es la verdad y mi oficio es decirla.

ÉL

¿De qué habla? No estará usted loco…

INTENDENTE

No. (Pausa.) ¿Por qué no le dices que te acompañe en tus últimos meses? La estás tratando de enganchar a ti con la idea de una vida feliz cuando lo único que quieres es alguien que te acompañe en tu enfermedad, es injusto, ¿no crees? Yo creo que ella te quiere lo suficiente como para esperar unos cuantos meses a que mueras, porque es la verdad, hijo, acéptalo, ella se quedaría a verte morir.

ÉL

No, yo… (Ahora sí va a empezar a llorar de verdad) Tengo miedo.

INTENDENTE

Pero no de perderla, sino de estar solo y querer estar con alguien es muy diferente a querer estar acompañado solamente. Yo sé que de verdad la quieres, no la dejes quedarse con tu imagen decadente por la enfermedad, mejor que te recuerde con alegría y que guarde tu imagen de joven ágil y fuerte. No seas egoísta, al menos por última vez en tu vida. (ÉL empieza a reponerse del llanto poco a poco, el INTENDENTE empieza su salida y con sus movimientos los otros dos personajes van recobrando la movilidad, antes de que la recuperen por completo o sea cuando el INTENDENTE está a punto de salir del escenario, éste hace una pausa y voltea a verlos) Decidan qué hacer, tomen en cuenta mis consejos, pero tómenlos como consejos para decir adiós, no se digan la verdad si no quieren, que casi nunca la dicen los mortales, pero despídanse decentemente y sin tanto pancho que el vuelo sale ya y los dos tienen una vida que continuar, tomen mi consejo sólo como una pausa dramática en su melodrama barato que estaban haciendo. (El INTENDENTE termina su salida y en ese momento ELLA y ÉL se desplazan con un movimiento ágil a su posición inicial, sentados en la silla y en la maleta respectivamente, como al principio ELLA mira la pizarra y ÉL la mira ELLA pero algo ha cambiado en ellos, se nota. Cambia la pizarra, se anuncia el vuelo que la llevará lejos, ellos se levantan como al principio)

ÉL

Quiero agradecerte por haberme escogido para hacerte compañía en tu último día aquí.

ELLA

Y yo te agradezco haberme enseñado tu país, es hermoso.

ÉL

¿De verdad debes irte?

Pausa incómoda.

ELLA

No hagamos esto, ¿quieres? Dejemos el drama y continuemos nuestras vidas.

ÉL

Claro, lo siento, tienes razón, de todos modos sabíamos que esto sería breve. (Le extiende la mano, ELLA la estrecha) Si vuelves pronto pregunta por mi, o al menos visita los lugares que visitamos juntos.

ELLA

Y si tú visitas mi país pronto puedes buscarme también, sería un placer mostrarte mis lugares favoritos.

ÉL

Hecho. (Se sueltan sus manos, ambos se limpian el sudor de la palma en la ropa y ríen al ver que el otro hace lo mismo sin discreción alguna, van a acercarse como para darse un beso pero en seguida ÉL se agacha para recoger la maleta y se la entrega.) Anda, no queremos que se te haga tarde.

ELLA

Gracias. Hasta siempre. (Se aleja caminando lento y algo confundida, voltea varias veces hacia atrás y le sonríe a ÉL, por ir volteando casi se tropieza con el trapeador del intendente que limpia el suelo tranquilamente, sólo que ahora sin su halo mágico de luz azul, ELLA suelta un gritito cuando se lo topa) ¡Ah! Disculpe señor… (El INTENDENTE le sonríe amablemente y ELLA, algo nerviosa y asustada apresura el paso, ya sin voltear, hasta salir . ÉL mira tranquilamente cómo se aleja ELLA y cuando ha salido voltea a ver al intendente, que lo mira con atención)

ÉL

Buenos consejos, hermano, buenos consejos. Gracias.

(El INTENDENTE sólo responde con una leve sonrisa y una inclinación de cabeza. ÉL sale y el INTENDENTE se queda silbando una cancioncilla alegre, después de un momento llega otra pareja a sentarse a las sillas, pueden ser los mismos actores que hicieron a ÉL y ELLA, sólo que con un cambio notorio que indique que son otras personas, inician una mímica en la que la mujer suplica al hombre que se quede y él no accede, se ve molesto, están así un rato y parece que la discusión sube de tono hasta que se sientan exhaustos en las sillas de la sala de espera, se encuentran en esa pausa característica de las discusiones en la que se toman fuerzas para tomar una decisión final después de haberlo dicho todo, la pareja se quedará completamente congelada cuando el INTENDENTE deje de silbar y al mismo tiempo entra de súbito la luz azul, el INTENDENTE empieza a acercarse a la pareja y cuando toca a alguno de ellos entra de repente el OSCURO FINAL.)

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