Esta es una obra de teatro para 2 personajes. La misma nos muestra la importancia de elegir lo que uno realmente quiere hacer en la vida para no arrepentirse cuando sea tarde.



Obra otra oportunidad

Título: “Otra oportunidad”

Autora: Silvina Carrasco

2 Personajes:

  1. Jorge: Hombre de unos cincuenta años. Ha sacrificado su vida por un trabajo que en realidad no le gustaba. De un día para otro lo despiden y luego de reflexionar acerca de lo inútil que ha sido su sacrificio, decide empezar de nuevo.
  2. Andrés: Sobrino de Jorge. Enterado del momento que vive su tío, va a visitarlo.

ACTO ÚNICO

Personajes que intervienen en este acto: Jorge y Andrés.

Escenario: Un porche que da a un patio trasero. En el porche una larga hamaca de madera


Jorge está sentado contemplando el patio. Andrés sale de la casa por la puerta trasera.

–Andrés: Hola tío, entré porque estaba abierto. Imaginé que estarías aquí.

–Jorge: ¡Andrés! Pasa, pasa.

(Andrés se sienta junto a Jorge.)

–Andrés: ¿Cómo estás? Me enteré de que te despidieron.

–Jorge: Aquí me ves, descansando… Aunque te confieso, no me lo vi venir.

–Andrés: ¿No te habían advertido de nada?

–Jorge: No. Una mañana llegó mi superior y me dijo con la mínima sensibilidad: ¨Amigo, estamos queriendo renovar la imagen de la empresa y estamos pensando para su puesto en alguien con ideas nuevas y mayor manejo de la tecnología¨… Creo que ni siquiera sabía mi nombre.

–Andrés: Bueno tío, es que esos hombres no suelen ser muy considerados.


–Jorge: Es que me sentí tan ingenuo, porque yo creía que era importante para estas personas. Cada navidad que pasaba lejos de mi hija o cada cumpleaños suyo que me perdí por estar trabajando, me consolaba pensando: ¨en mi trabajo aprecian mucho mi desempeño¨, ¨soy muy importante en mi trabajo¨. Sí, ¡muy importante!

–Andrés: Tienes que sentirte tranquilo de haber hecho lo que tenías que hacer.

–Jorge: Es que hoy no tengo nada de aquello por lo que sacrifique toda mi vida. Es como haber estado treinta años construyendo un castillo que un día se derrumbó y punto, no queda más nada.

–Andrés: Sabes que siempre vas a tener lugar en el proyecto familiar. De hecho, con tu experiencia nos aportarías mucho.

–Jorge: Te agradezco pero ya dediqué mucho tiempo a ¨tener éxito¨, con los años que me quedan me voy a dedicar a hacer algo que me haga feliz.

–Andrés: ¿Y qué es ese algo?


–Jorge: Voy a armar mi huerta y me voy a dedicar a cultivar mi propia comida. Quizás con el tiempo pueda hacerla crecer y vender productos orgánicos.

–Andrés: (Sorprendido) ¡Wow, eres una caja de sorpresas! Nunca me imaginé que podía gustarte eso.

–Jorge: Así como me ves, cuando niño, yo le ayudaba a mi padre en las tareas del campo.

–Andrés: No lo puedo creer, no te imagino en esas labores. ¿Y cómo te convertiste en un hombre de negocios?

–Jorge: No lo sé. En algún momento de la vida uno se confunde y empieza a hacer cosas que no quiere porque piensa que eso le da más valor… Y así se te pasa la vida… Y un día estás viejo y aquellos por los que sacrificaste la vida te dicen con una palmada en la espalda: ¨Amigo, estamos pensando en alguien más joven para su puesto¨. (Pequeña pausa) ¿Me permites un consejo?

–Andrés: Sí, claro.

–Jorge: No desperdicies tu vida en algo que no quieres hacer porque quizás un día se termina y si no lo has disfrutado te quedas sin nada.

–Andrés: Pero tú ahora tienes la oportunidad de hacer algo que te gusta.

–Jorge: Si, tengo otra oportunidad y no la voy a desaprovechar.

–Andrés: (Mira el reloj) Tío, tengo que irme, pero por cualquier cosa que necesites me llamas.

–Jorge: Gracias por venir a verme.

(Se despiden. Andrés se va. Jorge se para, se despereza estirando sus brazos y baja del porche al patio)

–Jorge: Bienvenida nueva oportunidad.

(Toma un rastrillo de jardín y empieza a emparejar la tierra.)

FIN

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