Esta es una obra de teatro para 7 personajes. La misma nos sugiere que hay que atreverse a confiar en el propio talento.



Obra sobre autoconfianza

Título: “Confía en tu talento”

Autora: Silvina Carrasco

7 Personajes:

  1. Pedro: Es un pintor muy talentoso e inconformista que no logra reconocer su talento.
  2. Miguel: Dueño de una galería de exposición de arte. Es amigo de Pedro y admira mucho su trabajo. Es quien lo anima a reconocer la belleza de su obra.
  3. Asistente 1: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
  4. Asistente 2: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
  5. Asistente 3: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
  6. Asistente 4: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.
  7. Asistente 5: Es parte del grupo que asiste a la exposición y admira el cuadro de Pedro.

ACTO I

Personajes que intervienen en este acto: Pedro y Miguel.


Escenario: Taller de pintura de Pedro. Cuadros hermosos por todas partes, pinturas. En el atril, un lienzo sin terminar cubierto por una suave tela.

Los amigos conversan en el taller

–Miguel: Cada vez que vengo, sigo sorprendiéndome por las maravillas que pintas.

–Pedro: Me parece que el aprecio que me tienes te nubla la objetividad.

–Miguel: También me sigue sorprendiendo que no puedas reconocer tu talento, que no puedas ver la belleza en lo que creas.

–Pedro: No es talento amigo, es dedicación. Lo que pasa es que tú estás condicionado por el cariño que me tienes.

–Miguel: Si te decidieras a compartir tu obra con otros, a exponerla; verías que generarías lo mismo en otros que no te conocen.

(Miguel se acerca al atril y observa la tela que tapa a la pintura.)

–Miguel: ¿No me vas a dejar verla?


–Pedro: No hasta que esté terminada.

–Miguel: Que intriga. Nunca habías tardado tanto en una pintura.

–Pedro: Es que en ésta sí tenía esperanzas. Pensé que iba a lograr al fin crear algo extraordinario. Aunque una vez más empiezo a perderlas. Quizás finalmente deba asumir que no tengo talento para ésto.

ACTO II

Personajes que intervienen en este acto: Pedro y Miguel.

Escenario: El taller de pintura de Pedro.

–Miguel: (Entusiasmado) ¿Entonces ya está lista?


–Pedro: Sí, pero no te emociones. Solo te la muestro porque te prometí que lo haría cuando estuviera terminada y la verdad, ya no puedo hacer más.

(Se acercan al atril. Pedro quita la tela y la pintura queda a la vista: la figura de una mujer intentando salir de un denso remolino, con su mano señalando al cielo y una delicada expresión de súplica en su rostro.)

–Miguel: (Maravillado y conmovido) Es maravilloso.

–Pedro: No lo sé, hay algo que no termina de estar bien.

–Miguel: Es que su mirada conmueve… (Contempla a la mujer en silencio) Tienes que exponerlo.

–Pedro: No lo sé, hay algo que no termina de estar bien. Es… plana. Es una pintura plana.

–Miguel: Sé de lo que te hablo: yo también pinto y expongo arte. Créeme, nunca vi algo igual.

–Pedro: Gracias amigo, pero no puedo ver lo que tu ves.

ACTO III

Personajes que intervienen en este acto: Pedro, Miguel y Asistentes 1, 2, 3, 4 y 5.

Escenario: La galería de arte de Miguel. Paredes claras, buena iluminación y cuadros expuestos.

Pedro entra y se dirige al fondo de la galería. Ve un grupo de gente alrededor de un cuadro. A medida que se acerca más, observa los rostros maravillados de las personas que contemplan la pintura como hipnotizados. Hablan de ella sin reparar en la llegada de Pedro.

– Asistente 1: Es conmovedor.

–Asistente 2: La mezcla de los colores es tan sutil que parece tener relieve.

–Asistente 3: La mujer parece tener vida.

–Asistente 4: Parece querer salir de la pintura. ¡Bellísimo!

–Asistente 5: Realmente bellísimo.

–Pedro: (Se acerca a Miguel que está con el grupo) Es extraordinario. ¿Lo has pintado tú inspirado en el cuadro que te mostré? No me molesta porque es maravilloso. Yo no he sabido plasmarlo así pero es la idea que tenía en mente cuando pinté la mujer que te mostré. Es la pintura que hubiera querido crear.

–Miguel: Es la pintura que has creado. Me tomé el atrevimiento de sacarla de tu taller porque sabía que tú no lo harías.

–Pedro: Pero… se ve diferente.

–Miguel: Solo le puse otro fondo, un marco y la iluminación apropiada. La diferencia más grande es que esta vez antes de analizarla con tu mirada crítica has visto como conmovía a otras personas.

FIN

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